La oferta y la demanda políticas (El oro y el moro)

banderaDesde que el mundo es mundo, existe una ley, no escrita, que se encuentra implícita en el comportamiento de todos los humanos, y que todos ellos acatan sin rechistar. Me refiero a la ley de la oferta y la demanda.

La formulación simplista de esta ley del consumo indica que, cuanto más nos ofrezcan de un determinado producto, menor es el interés por comprarlo e, igualmente, menor es su precio; y a la inversa. Y, si lo referimos al precio, como es obvio, a mayor precio menor demanda y menor consumo.

Aunque hay excepciones a esta ley económica, que no son sino la confirmación de la regla, en la política sucede tres cuartos de lo mismo: Cuantos más políticos hay en la arena, menor es el interés de los ciudadanos por la política.

Es posible que esa sea una de las causas de que el número de ciudadanos que se han pasado a la casta sea creciente, al igual que debe ser esta la explicación de que, cada vez, sean más los españoles a los que les trae al pairo la marcha de nuestro país.

Personalmente creo que buena parte de los españoles somos memos, por no entender que la causa de la mayor parte de nuestros problemas vienen de ahí y, en consecuencia, miramos para otro sitio cuando pasa lo que está pasando. Es como si pensásemos de forma derrotista que el destino está escrito y lo que tenga que pasar pasará.

Hace unos meses, di en pensar que no estamos en la vida para verla pasar, ni para sentarnos y ver que lo que pasa es el cadáver de nuestro enemigo. Creo que estamos en la vida para complicárnosla todo lo que podamos y para dejar detrás de nosotros algo más que dificultades para los que nos siguen. Y, por eso, creo que la política nos afecta y ha de importarnos a todos; no me refiero a participar como políticos en las labores de dirección del país, sino a interesarnos por el modelo político que utilizamos; o mejor dicho, por el modelo político que nos aplican.

Si la política es un producto de consumo para todos, y no duden que lo es, la mejor forma de que la política sea eficiente es que, en su ejecución, siga reglas semejantes a las que ya están establecidas para el mercado, casi desde siempre, sin que nadie las haya formulado expresamente.

Un ejemplo: Supongamos que consideramos la política como un servicio que ha de recibir la sociedad; semejante al mantenimiento de las carreteras, o a la fabricación del pan, o a la sanación de enfermos, o… cualquier servicio que nos presta otro y que necesitamos para vivir.

Al igual que sucede en todos los servicios que se prestan o mercancías que se producen, es esencial la ley de la oferta y la demanda, como regla que normaliza los mercados. Por eso, perseguimos y prohibimos los monopolios; porque la posición monopolista ignora todas las leyes del mercado y nos obliga, por la fuerza, a consumir aquel producto o servicio, sean cuales sean su precio, condiciones y calidad.

Imaginen, siguiendo este hilo, que la política se prestara por entidades o grupos de personas, semejantes a los partidos políticos; y que esos grupos le cobraran al Estado una cantidad previamente determinada por ejercer la política, responsabilizándose civil y penalmente de los incumplimientos del contrato.

En este caso, seríamos los ciudadanos los que otorgáramos ese contrato al grupo o partido que nos ofreciera el mejor proyecto al mejor precio y sabríamos, a ciencia cierta, qué adquiríamos, cuanto nos iba a costar y de qué modo lo íbamos a pagar.

En la actualidad, los partidos nos ofrecen el oro y el moro. Luego resulta que moros sí, pero de oro nada de nada. Antes de otorgarles nuestro voto, ninguno nos dice cuanto nos va a costar, luego, depende de lo que ellos consideren que necesitan para sí mismos.

Y, naturalmente, las consecuencias de ello las tenemos a la vista. Y si miramos un poco más lejos, hacia Grecia, supongan cualquier cosa. Luego, con esa locuacidad que caracteriza a los políticos, vendrán todos a explicarnos que la culpa no es de ellos. Y tienen toda la razón del mundo, la culpa es nuestra por caer una y otra vez en la trampa.

Y es por eso que, hasta que no cambiemos el modelo político y dejemos de pensar en las dos Españas, como si estuviéramos en un siglo atrás, los efectos de la política serán los que corresponden a las mismas causas que existían años ha.

José Ignacio Sánchez Rubio

Presidente de NOSOTROS y TU

www.nosotrosytu.es

 

Acerca de José Ignacio

Profesional libre de la consultoría de empresas, con los títulos de Licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas. Además, el título de Maestro de Primera enseñanza, 4 Masters en Sistema Fiscal Español, Derecho de Familia, Derecho Penal y Auditoría de Cuentas. Letrado del Colegio de Abogados de Madrid, Administrador y Mediador Concursal, en posesión de numerosos diplomas en economía de empresas, derecho y Unión Europea.
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