¿ Derecha o Izquierda ?

derecha o izquierdaEn estas fechas han vuelto a resurgir, tal vez con la máxima fuerza durante los últimos cuarenta años, las diatribas entre izquierda y derecha. Evidentemente, me refiero a los conceptos políticos de estas dos orientaciones.

He de anticiparles mi opinión de que, realmente, buena parte de la gente que anda enfrascada en estas peloteras, no sabe muy bien lo que, políticamente, significan ambos términos. Lo que no cabe duda, es que todos nosotros lo relacionamos con el uso que el Estado hace de nuestro dinero y de la forma en que lo consigue.

Partimos de la idea, ya formulada por Hobbes en el siglo XVII, de que cada hombre desea alcanzar el estado de máxima felicidad pero, en sus apetencias, choca con los mismos deseos de los demás hombres. Y por eso llega a la conclusión de que ha de establecerse un contrato social, en el que el individuo cede parte de sus derechos al Estado para que este los administre y los devuelva a la sociedad en la forma más justa.

Y este, precisamente, es el quid de la cuestión; ese contrato social sigue vigente de forma implícita, pero no todos los individuos lo contemplan desde la misma perspectiva. Y ello, porque en esa cesión de derechos individuales al Estado, los individuos que lo componen no ceden los mismos derechos ni en igual dimensión. Porque, básicamente, los derechos que se ceden son los de la libertad y la propiedad. Y de esa forma, aun siendo Ud. libre para circular cómo, cuándo y por donde le pete, ha de ceder parte de ese derecho al Estado para que, administrándolo, evite que el uso de su derecho colisione con el de los demás ciudadanos.

Lo mismo puede decirse de la propiedad. En principio, cabría predicar que las cosas son propiedad de su dueño, que no es otro que aquel que las adquiere de forma lícita. Pero aquí viene la cuestión: es Ud. libre para conseguir con su esfuerzo o habilidad todas las cosas que pueda desear, pero una vez que las ha obtenido, no es enteramente libre para usarlas o consumirlas; y ello porque, simplemente, ha de ceder una parte de lo que tiene (o todo), al Estado, para que este lo administre y lo devuelva a la sociedad en la forma que considere más justa.

Pues esta, y no otra, es la cuestión que separa a unos individuos de otros. Y hemos dado en llamar de izquierdas a aquellos cuyo propósito es que cedamos al Estado el máximo de nuestros derechos para que, luego, estos se repartan de una forma justa entre todos y, particularmente, entre los más necesitados. Tal vez con la salvedad de que el izquierdoso lo que considera adecuado es que sean los demás, y no él, los cedentes de derechos.

Por su parte, los que llamamos de derechas, lo que pretenden, también con buena dosis de sentido común, es que si los derechos de cada uno son de él, no tiene por qué cederlos de manera forzosa al Estado ya que, en general, el Estado en nada le ayudó para obtenerlos, porque si hubiera sido así, no estaríamos ante una cesión de derechos, sino ante una devolución de lo que no era nuestro.

Si analizamos el asunto con maldad, lo que nos encontramos, obviamente, es que los de izquierdas consideran que ellos tienen menos que los de derechas y que es justo que se les quite parte de ello (o todo), para que se redistribuya entre los más débiles. Y entre los más débiles se encuentran los enfermos. Por eso no entiendo esa debilidad por la izquierda para perseguir al catolicismo que, políticamente es de izquierdas.

Y al llegar a este punto del razonamiento el pensamiento se me va, casi sin querer, a una enfermedad humana que no forma parte del catálogo de dolencias de la Organización Mundial de la Salud. Me refiero a la holgazanería.

Cuando Dios expulsó a la primera pareja de humanos del Paraíso terrenal, les condenó, como si de una maldición gitana se tratara, a ganar el pan con el sudor de su frente. Y esta condena, y no otra, es la que ha traído por la calle de la amargura a la humanidad, desde que el mundo es mundo.

Sucede que, cuando el ser humano nace, no hay una regla exacta de cómo va a comportarse en la vida. Por mucho que Mendel de devanara los sesos en formular sus leyes genéticas, lo cierto es que a la fecha no podemos saber cual va a ser la deriva que tome un ser humano. Y no es infrecuente, que de gente vaga y haragana nazcan personas trabajadoras y responsables. Pero también lo es el fenómeno inverso. Y así, tenemos vagos de izquierdas y de derechas.

¿Y que busca el vago?. No hace falta que yo les conteste porque ya lo han pensado algunos de Uds. El vago, es claro, tiene una enfermedad, ya he dicho que no diagnosticada como tal, que le impide trabajar; igual que el lumbago nos impide caminar derechos, el sudor de su frente a que fue condenado por Dios para ganar el pan, es la primera Sentencia que no está dispuesto a acatar el haragán. Y lo que hace es escaquearse, buscar que el sudor lo ponga otro y quedarse él con el pan. Por eso el vago que tiene dinero es de derechas y el que no lo tiene, del lado opuesto.

Por el contrario, el individuo diligente, disfruta cumpliendo aquella condena; incluso hay algunos que parecen adolecer de masoquismo porque cuanto más trabajan más quieren hacerlo. En general, este tipo de individuos es de derecha.

Y hay una cosa más. Generalmente, parece como si al vago le hubiera dotado Dios, para compensar, de un plus de perspicacia que le permite vivir a costa de otro y, encima, recibir su agradecimiento. Hoy, no me estoy refiriendo a los políticos, que también podrían encajar aquí perfectamente.

Precisamente, el vago, descubrió hace ya tiempo, con su particular interpretación del contrato social, que la mejor manera de conseguir vivir a su modo, sin dar un palo al agua, era utilizando la política. De esta manera además su comportamiento es legal, ese concepto tomista que cada uno, como si fuera un ascua, arrima a su sardina según le conviene, porque lo primero que hace el vago si consigue llegar al poder, es convalidar su forma de vida por medio de la ley ad hoc. Porque la forma de gobierno de países como Venezuela, Cuba o China, no se equivoquen Uds. es totalmente legal y se acomoda a lo que sus gobernantes han decidido que lo sea.

Por eso les invito a que cada uno de Uds. piense donde llegaríamos, si se pusieran de acuerdo todos los ladrones, los criminales, los violadores… en fin, todos los delincuentes de nuestro país y se plantearan de que manera podrían vivir a nuestra costa, sin ningún problema. Ninguna duda tengo que se le ocurrirá a Ud. la misma respuesta que a mí: metiéndose en política.

Hace algún tiempo, se me ocurrió poner en mi blog una especie de test para saber si uno es de derechas o de izquierdas. Tal vez sería interesante que lo realizara Ud. para así salir de dudas. Si lo desea, lo tiene pinchando en http://sanchezrubio.eu/?p=35

Y, después de esto, ¿se ha preguntado Ud. si es de izquierda?

Acerca de José Ignacio

Profesional libre de la consultoría de empresas, con los títulos de Licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas. Además, el título de Maestro de Primera enseñanza, 4 Masters en Sistema Fiscal Español, Derecho de Familia, Derecho Penal y Auditoría de Cuentas. Letrado del Colegio de Abogados de Madrid, Administrador y Mediador Concursal, en posesión de numerosos diplomas en economía de empresas, derecho y Unión Europea.
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