Arturo Mas, ¿robador, hurtador o estafador?

CataluñaAunque existen otros verbos que definen la acción de apropiarse de cosas ajenas, contra la voluntad de su dueño, hay tres que clasifican la acción, dependiendo de la fórmula empleada para realizar la fechoría: Robar, hurtar y estafar.

Ello nos lleva a determinar si el actual Presidente del Gobierno Autonómico catalán es un robador, un hurtador o un estafador, cuando pretende separar de España a Cataluña, apropiándosela para sí y para sus cómplices.

Las tres formas de ilicitud se distinguen en nuestro Código Penal por la forma de quedarse con lo ajeno, sin que este desee desprenderse de lo que le arrebatan. El robo se produce cuando la apropiación se produce mediante el empleo de la fuerza, con o sin conocimiento de la acción por parte del dueño; en el hurto, el delincuente aprovecha el descuido del hurtado y se hace con algo propiedad de este sin su consentimiento, pero sin el empleo de la violencia y, finalmente, en la estafa, el estafador priva a otro de algo valioso para él, con el consentimiento del estafado, pero valiéndose de un engaño.

Como estamos en agosto, generalmente hay poco que hacer y el asunto resulta de rabiosa actualidad, voy a analizar para Ud. la cuestión del independentismo catalán y, luego, dígame con cuál de las opciones se queda.

En este caso, el supuesto de hecho es que el promotor del intento de secesión es Arturo Mas i Gabarró, mayor de edad, y se encuentra en plenitud de facultades mentales, aunque esto último se le supone como el valor en la mili, pero no está plenamente acreditado.

El hecho, que reputamos de ilícito, es pretender la separación de España de una parte del territorio nacional, para constituir una nueva nación, al frente de la cual estarían él y su tropa.

Nadie, excepto Mas y sus cómplices, discute que Cataluña es una parte de España. Una parte de territorio catalán, de las edificaciones que contiene y de los muebles y enseres que en ellas se encuentran, pertenecen a personas españolas y extranjeras de forma privada y el resto de esas propiedades, es de titularidad pública y pertenece al patrimonio de las diversas instituciones del Estado Español.

Ahora, Mas y su banda de trileros pretenden recuperar lo que dicen que es de los catalanes. Es como si el navajero que asalta a la viejecita que acaba de cobrar su pensión, justificara su felonía diciendo que el dinero es de él. Aun admitiendo a efectos dialécticos ese argumento, está pacíficamente admitido en derecho que nadie puede tomarse la justicia por su mano; si el mismo Mas creyera eso, lo procedente sería que acudiera a los Tribunales de Justicia para conseguir allí el título de propiedad del que tanto habla pero que, hasta ahora, no ha exhibido. A guisa de ejemplo, España mantiene un viejo contencioso con el Reino Unido, acerca de la propiedad de Gibraltar, y lo hace en los Tribunales y Organismos Internacionales, no se apropia por la fuerza de la roca y sus monos.

Y para determinar si es un robo la pretensión del cargo público español, analicemos si ello lo pretende por la fuerza. Está claro que una de las armas que utiliza es semejante a la marcha verde que, a finales de 1.975, usó el moro para apropiarse de la provincia española de Sáhara. En este caso, el sedicioso pone en marcha a una caterva de sujetos de toda clase, condición y nacionalidad y los hace desfilar hacia unas urnas de cartón para que digan que Cataluña es de ellos y de nadie mas, salvo del Mas (Arturo).

¿Es esto un arma, utilizada para forzar la voluntad del legítimo dueño de Cataluña?. La respuesta no puede ser otra que afirmativa. Por eso, estamos ante un caso de latrocinio, sin que sirva de excusa, que el arma empleada se la hemos facilitado nosotros mismos, cuando admitimos los Parlamentos Autonómicos como fuente de gobierno y de poder.

Por otra parte, cabe la posibilidad de considerar que la ilicitud pretendida no sea otra cosa que un hurto. Y podría ser esto en lugar de un robo, porque España no hace nada por oponerse a la apropiación. En este caso, el felón Arturo, aprovecha la confianza de los españoles para hurtarles esa parte del territorio nacional.

Y también en la calificación de estafa cabe la pretensión de este individuo y su camarilla. Pretenden quedarse con una parte de las riquezas de nuestro país, sin pagar un duro por ello. En la historia mundial, ha habido unos cuantos casos en los que un Estado compraba a otro un pedazo de su territorio y le pagaba un precio por él. Sin ir más lejos, la isla de Manhattan en Nueva York fue comprada a los indios por una compañía holandesa, se dice que por 24 dólares, antes de pasar a manos inglesas. Aquí el listo de Mas, pretende quedarse con Cataluña sin pagarnos un solo euro como justiprecio. Y por eso, también cabe emplear la estafa como categorización del pillaje.

Pero hay una última cuestión que considerar; el Código Penal, norma punitiva por excelencia, considera todos estos actos como delitos de resultado: si no llega a producirse el hecho, si el delincuente no entra en posesión y disposición de la cosa robada, hurtada o estafada, no hay delito; porque el CP no castiga como delito la opinión o el intento, salvo en algún caso de hecho frustrado en grado de tentativa.

Tampoco se hagan Uds. ilusiones en cuanto a las figuras de rebelión o sedición que últimamente aparece en los medios, porque ambas requieren el empleo de fuerza y/o armas; y está claro que aquí no se encuentra presente ninguna de las dos (por el momento).

Así que, nos quedamos como estábamos pero, a la vista de los acontecimientos, ¿Quién puede vaticinar lo que sucederá. Yo, personalmente creo que lo más seguro… es que ya veremos.

José Ignacio Sánchez Rubio

Presidente de NOSOTROS y TU, Partido Político Español

www.nosotrosytu.es

Acerca de José Ignacio

Profesional libre de la consultoría de empresas, con los títulos de Licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas. Además, el título de Maestro de Primera enseñanza, 4 Masters en Sistema Fiscal Español, Derecho de Familia, Derecho Penal y Auditoría de Cuentas. Letrado del Colegio de Abogados de Madrid, Administrador y Mediador Concursal, en posesión de numerosos diplomas en economía de empresas, derecho y Unión Europea.
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