Carta a Doña Gabriela Bustelo

Estimada Señora:

Vaya por delante que soy un ferviente admirador de su estilo periodístico y literario y que, lamentablemente para mí, no tengo el honor ni el placer de conocerla personalmente. No obstante ello, devoro con fruición todo lo que llega a mi conocimiento y que Ud. escribe.

Pero esta vez, quizá porque sea lo último que he leído relativo a la situación de España y a lo que puede avecinársenos, voy a permitirme hacer una crítica, espero que constructiva, de su artículo de Vozpópuli que, bajo el título de “El liquidador y su discípulo” ha publicado y que cualquier lector puede encontrar en http://vozpopuli.com/blogs/7381-gabriela-bustelo-el-liquidador-y-su-discipulo.

Espero y ruego su perdón por ello pero, es que a estas alturas, ya se cansa uno de tanto comentario que toda clase de intelectuales pronuncia a través de los medios de comunicación y de las redes sociales. Y no solo los intelectuales de bien, sino que son innumerables los españoles que no hacen otra cosa que lamentarse por este circo en que se ha convertido la vida política española en la que, al parecer, todo vale.

Y no lo digo, admirada señora Bustelo porque no tengan razón, que la tienen. Lo digo porque me da la impresión de que este país de nuestros amores y desdichas se ha convertido en un país de quejumbrosos (y quejumbrosas, que diría un izquierdista de pro), que no hacen otra cosa que lamentarse y augurar a los españoles todos los males habidos y por haber.

Pero mi discrepancia no se funda en que no opine lo mismo que todos estos compatriotas a los que me he referido. No.

Mi desacuerdo estriba en que, como solo algunos señalan, buena parte de las causas de este indefinible estado en que nos encontramos se debe a este estado catatónico en que se encuentran sumidos buena parte de los españoles, que contemplan absortos como va pasando el tiempo y la situación política no solo no se aclara, sino cada vez se encuentra más confusa y compleja.

Y está bien señalar lo que, a juicio de cada cual sucede, pero esto solo resuelve una pequeña parte del problema. Porque, Señora Bustelo, a mi juicio esto no se va a resolver solo opinando. Esta deteriorada situación en que nos hallamos va mutando poco a poco hacia otra que nadie se atreve a definir, y para llegar a esa conclusión no hace falta haber estudiado en Salamanca (que suele decirse).

Admirada señora Bustelo, yo también creo como Ud. y como muchos millares de españoles que esto no se arregla fácilmente y, con las mismas, que cada día que pase sin haber iniciado un proceso de profunda catarsis en nuestro sistema de gobierno, no solo no llegaremos a ningún lugar deseable, sino que nos alejaremos definitivamente de todos ellos.

Y es por ello que me permito sugerirle, con todo el respeto del mundo, que ese artículo suyo a que me refiero anteriormente, que comienza proponiendo a los lectores un pequeño test de memoria política lo reitere Ud., pero proponiendo un pequeño test de conciencia política y pregunte a sus innumerables seguidores qué han hecho o hacen para contribuir a corregir esta deriva. Porque, como le digo, la sensación que se percibe es que buena parte del mundo denuncia, se lamenta y se asusta de la actual y de la futura situación de lo que fue nuestra España y que, como ya algún nefasto personaje auguró, no la conoce ya ni la madre que la parió.

A los niños de hace muchos años nos enseñaban que, para que se nos perdonen nuestros pecados deben producirse en nuestro interior tres acciones consecutivas: examen de conciencia, dolor de corazón y propósito de enmienda; no es suficiente con el reconocimiento de la culpa y, mucho menos con no asumirla siquiera y considerar, como el que echa balones fuera, que son los otros los responsables. Así pues, amiga mía que desearía que fuera, súmese al grupo de los que intentamos a toda costa frenar y enmendar el rumbo de este país que, hace tiempo, ocupaba buena parte de la extensión del planeta.

Respetuosamente, beso su mano.

Acerca de José Ignacio

Profesional libre de la consultoría de empresas, con los títulos de Licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas. Además, el título de Maestro de Primera enseñanza, 4 Masters en Sistema Fiscal Español, Derecho de Familia, Derecho Penal y Auditoría de Cuentas. Letrado del Colegio de Abogados de Madrid, Administrador y Mediador Concursal, en posesión de numerosos diplomas en economía de empresas, derecho y Unión Europea.
Esta entrada fue publicada en Futuro de España. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Carta a Doña Gabriela Bustelo

  1. maria dijo:

    Bien se. Sanchez aunque yo diría que más que confusa y compleja es confusa y difusa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.