¡¡¡Yo no iré a la manifa de Barcelona…!!!

Los medios de comunicación y las redes sociales andan revolucionados con la manifestación que, según parece, se producirá el último domingo de este agosto sangriento del año del Señor de 2017.

Quede claro que, de ninguna forma, comparto aquella sentencia que dice, algo así como que, “El que no está conmigo, está contra mí”. Y lo anticipo para que nadie crea que comparto, en medida alguna, los propósitos yihadistas.

No, no iré por dos motivos que relaciono por importancia conceptual creciente.

Primer motivo: No estoy de acuerdo con las manifestaciones de ningún tipo porque, por muy pacíficas que sean, limitan y coartan el derecho a la libertad de deambulación del resto de los ciudadanos, y creo que las verdaderas protestas ciudadanas han de producirse en el momento de elegir a quienes dirigen al Estado y a sus Instituciones.

Ahora, después de este cruento atentado islámico, al igual que ha sucedido en otras muchas ocasiones anteriores, se pretende enjugar la pena y la responsabilidad a base de velas, condenas, llantos y manifestaciones populares.

Como hace unos pocos días proclamaba en su homilía un sacerdote de Madrid, esta forma de apagar nuestros remordimientos no sirve para nada, y tampoco nos exonera de culpa. Pero tampoco admito la aplicación de la ley del Talión.

En lo que creo, es en la efectividad de un radical cambio de rumbo en el sistema político de que nos valemos para armonizar nuestra vida en común, que no se resuelve con una sustitución de los gestores públicos sino, como indico, con un cambio de sistema de gobierno que nos devuelva la propia identidad y valores que poseímos hace algún tiempo.

Segundo motivo: Como no podía ser de otra manera, toda la chusma política se ha apuntado a esta manifestación, que más bien va a semejarse a la pasarela Cibeles o al desfile marbellí de la segunda quincena de cada mes de agosto.

Cada día de los que están precediendo a la celebración de la concentración, todos los representantes de los partidos políticos, incluyendo los terroristas y separatistas, se están pegando por ocupar el mejor de los sitios en la cabecera de la manifa, y buscando aparecer como los verdaderos y legítimos autores de la convocatoria; eso sí, vituperando, cada uno a su manera, el oportunismo de los demás partidos que tienen previsto asistir.

Por supuesto, además, el Gobierno y la morralla catalanista se disputan la primacía de su autoridad en la organización y la dirección del evento. Hasta tal punto, que el Gobierno, con nuestros impuestos, va a financiar la asistencia VIP para todos los cargos públicos que vayan a desplazarse a Barcelona. Incluso, como detalle pintoresco, y según indican los medios de comunicación, el primero que ya se ha apuntado al festival gratuito ha sido el principal dirigente de Podemos.

Me imagino, anticipadamente, el ambiente que se va a respirar en la manifestación, en la que cada uno intentará sacar el máximo rendimiento político, en una mezcolanza heterogénea e irrespirable de mentalidades totalmente enfrentadas. Y hasta es posible que terminen a tortas unos y otros.

Desde luego, y a pesar de que abomino de las manifestaciones, si cada político que asiste lo hubiera hecho pagando de su propio bolsillo los gastos de desplazamiento, y si no se estuviera trufando la organización con esa peste electoralista, claro que iría a Barcelona a mezclarme con el resto de los compatriotas que abominan de esos crímenes execrables que motivan la manifestación.

Y por todo esto y porque , sin ser monárquico convencido, creo que la institución real es de lo poco sano que nos queda, me atrevo desde aquí a pedirle a nuestro Rey, que tampoco asista a ese esperpento que están montando a mayor gloria de la turba política. Señor, no convalide Su Majestad, con su presencia, esa astracanada, y salve lo poco digno que nos queda de nuestras Instituciones.

Acerca de José Ignacio

Profesional libre de la consultoría de empresas, con los títulos de Licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas. Además, el título de Maestro de Primera enseñanza, 4 Masters en Sistema Fiscal Español, Derecho de Familia, Derecho Penal y Auditoría de Cuentas. Letrado del Colegio de Abogados de Madrid, Administrador y Mediador Concursal, en posesión de numerosos diplomas en economía de empresas, derecho y Unión Europea.
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