Mírala cara a cara que es la tercera

SevillanasEn pleno verano, con las calorinas de agosto, entre caña y caña se me ha ocurrido que esto de la política en España tiene mucho de folclórico (por no decir todo).

En concreto, me parece que la situación política, a que nos han llevado sus señorías los parlamentarios, se asemeja mucho a la historia que suele relatar cualquier sevillana (me refiero a las canciones, no a esas mujeres maravillosas de nuestra Sevilla).

Como digo, es habitual que, como si de una obra teatral en cuatro actos se tratara, la letra de las sevillanas vaya describiendo los lances que acontecen en la relación entre un hombre y una mujer.

¿Han pillado el hilo de la cuestión?, pues ahora supongan, a efectos únicamente dialécticos, que los políticos son los folclóricos y folclóricas danzarines y nosotros los sufridos espectadores de la jarana.

Por eso, y para buscar una comparación, voy a referirme a aquella conocida sevillana “Mírala cara a cara” de José Manuel Moya.

De lo que se trata, en este caso, es de comparar el devenir electoral actual con cada una de las cuatro estrofas que forman cualquier sevillana; en este caso con la que les he indicado.

Pues bien, la primera estrofa dice:

Mírala cara a cara que es la primera

y la vas seduciendo a tu manera…

En el intento de investidura de las elecciones de diciembre pasado, después de que en la feria política se fueran observando unos y otros, uno de los galanes fue aplicando lo que dice esa letra y fue seduciendo a la moza que le parpadeaba detrás del abanico. Lo que no contó el “mushasho” es con que el padre de la chiquilla no lo iba a consentir.

Así que… siguió el baile y dice la segunda:

Mírala cara a cara que es la segunda

cógela por el talle, las caras juntas…

En este punto en que estamos, el primer galán, un tanto descompuesto por el desaire anterior, se retiró a no se sabe dónde y otro mozo se puso a probar suerte con la misma “mushasha” anterior.

Esta vez, recordando los consejos del maestro Moya, se pegó a ella y le susurró al oído las mil promesas que la chica quería escuchar. Pero, probablemente desconfiada por el anterior encontronazo, no le contestó ni sí, ni no, sino todo lo contrario.

¿Y, ahora, qué viene?.

Evidentemente no soy Nostradamus, pero voy a intentar emularlo, con la ayuda de esa joya de sevillana. Así que nos vamos a la tercera que, como se dice en otra, es la más interesante.

Y es, más o menos, lo que vendrá a suceder. Desairados los anteriores galanes, aparecerán otros que no desmayarán en la suerte de las terceras elecciones, en las que como dice la tercera estrofa:

Mírala cara a cara, que es la tercera

y verás con que gracia te zapatea…

Entonces, el tercero de los efebos, zapateado en sus partes nobles, dará paso a un cuarto porque, en esto de trincar de la política, nunca faltaran danzantes.

Y aquel cuarto lancero (lo digo por lo de lance), recordará que la cuarta dice:

En la cuarta, los lances definitivos,

que se sienta en su vuelo pájaro herido…

El adalid pensará, en buena lógica, que ya la tiene dominada por hastío; pero lo que no contará es que, a estas alturas del baile, la “quiya” ya no está herida sino muerta. Y como la sevillana termina aquí, ya no se me ocurre lo que pasará en la quinta donde, si no quedan ya bailarinas, habrá que cerrar el baile.

O pasar de las sevillanas a los carnavales y hacer el entierro de la sardina.

 

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El papel del Rey (I)

CoronaLeyendo y releyendo la Constitución Española, una y otra vez me llega la sensación de que los padres de la Norma Fundamental quisieron, como en otros muchos capítulos, poner una vela a Dios y otra al diablo.

Y lo digo porque de la lectura del artículo 1.3 y del Título II, no me parece sino que para acabar con las “ataduras testamentarias” de Franco, lo que se les ocurrió fue diseñar una monarquía y un monarca “florero”.

El Artículo 1.3 empieza señalando que la forma política del Estado [español], es la Monarquía Parlamentaria. Pues bien, un vistazo al término “monarquía” del diccionario de la RAE nos amplía el término, además de su definición y conceptos, con la explicación de 4 tipos de monarquía, entre los que se incluyen la parlamentaria y la representativa.

Desde luego, la diferencia esencial entre estas, es que la parlamentaria atribuye al monarca el poder de moderación de las instituciones democráticas, mientras que en la representativa, el Monarca es nominalmente el Jefe del Estado pero todos los poderes efectivos son ejercidos por los representantes elegidos por el pueblo.

En estos momentos, en que llevamos con un gobierno inefectivo más de medio año, y nadie sabe a ciencia cierta cuantas elecciones más nos quedan por delante en la misma situación, todo el mundo se gira hacia el Rey buscando una solución que no existe. Y digo que no existe, porque la realidad es que, pretendiendo encontrar los constituyentes un apaño para cada cuestión discutida, nos dejaron una institución como la Corona que, realmente, no pasa de ser la figura que corresponde a una monarquía representativa y no parlamentaria.

Muchos, no sé cuántos, pretenden convertir el Reino en República; otros, pretenden descuartizar España en Virreinatos para erigirse ellos en monarcas, y otros cuantos buscan instalar en nuestro país en gobierno de la anarquía.

En estas circunstancias, en que la figura de nuestro Rey debía ser clave y moderadora, nos encontramos dando bandazos, como pollo descabezado, sin que tengamos figura institucional alguna que coja a este toro por los cuernos.

Porque nuestro Rey, aunque lo deseara, carece de facultades para ello. Él, que según señala la Constitución es el Jefe del Estado, resulta que es un Jefe sin mando. Porque a pesar de ser el Jefe, ningún funcionario está obligado a obedecerle.

Manida está ya la definición de que el Rey reina, pero no gobierna. Y esto se predica en una Monarquía Parlamentaria en la que, en la práctica, manda cualquier funcionario o cualquier chiquilicuatre metido a político.

Muchas veces me he preguntado si no sería mejor, que a fin de preservar el buen orden, se le atribuyera atribuirse al Rey la facultad de elegir y destituir al presidente del Gobierno, al de las Comunidades Autónomas y a los propios Alcaldes. Al menos, estaría asegurada la existencia de uno adecuado.

Al final, esa ley de Murphy que dice que si algo puede salir mal saldrá mal, terminará cumpliéndose. Es posible que ahora se forme un gobierno, encorsetado hasta tal punto que su vida resultará, lógicamente, efímera. ¿Y luego…?. Pues nada, a seguir convocando elecciones en las que, si la abstención continua la pendiente creciente que lleva, solo votarán los propios políticos.

Así que, o eso, o cambian de una vez por todas la Ley Electoral para que, en una segunda vuelta, solamente podamos elegir entre dos opciones que, con las excepcionales cualidades que adornan a estos políticos, serán la mala o la peor, sin duda alguna.

 

 

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¿Derecha o antizquierda?

Yo creo que para poder diagnosticar si un país, o una zona de un país o, en definitiva, si un determinado colectivo es de derechas o de izquierdas, lo primero en que tenemos que ponernos de acuerdo es la homogenización de ambos conceptos.

Lo digo, porque es muy posible que para unos la adscripción u orientación política, social y económica de cada concepto, sea distinta que para otros y, así, como pueden suponer Uds. no llegamos a ninguna conclusión.

En principio, y salvo opinión distinta, esos tres ámbitos, el político, el social y el económico son los esenciales en los que las posturas de ambos colectivos son irreconciliables.

Y como punto de partida, les propongo que consideremos que izquierda y derecha se distinguen, fundamentalmente, en que la gente que se considera de izquierdas, entiende que la colectivización, la igualdad y la redistribución de la riqueza han de ser los objetivos esenciales de la sociedad en los tres aspectos a que me refería, mientras que el derechista puro, pretende la opresión, la opresión y la opresión. Nó, no me he equivocado ni el corrector de textos me ha jugado una mala pasada. Tal vez no haya estado fino en el empleo de los sustantivos, pero quería referirme a la opresión en lo político, la opresión en lo social y la opresión en lo económico. En otras palabras: derecha=dictadura y, a sensu contrario izquierda=esclavitud.

Desde luego, y a efectos puramente dialécticos, creo que hay un numeroso pero indeterminado grupo de españoles que son de izquierdas. Quizás tenga esa percepción, porque no son nada discretos en sus expresiones, y tienen a gala airear y vocear sus ideas (según dicen, en aras de la libertad de expresión), y sin importarles lo más mínimo si estas resultan humillantes u ofensivas para otros. Su contrargumento suele ser: ¡¡¡Que no escuchen, que eso también es libre…!!!

Bien, pues a la vista de esto, yo me pregunto (y les pregunto), ¿Realmente creen Uds. que hay gente de derechas en España?. O más bien, lo que hay son antizquierdistas.

Porque una posibilidad a convenir, es que esa derecha, que si no existe la inventan porque sin enemigos a los que combatir y echarle la culpa de sus propios males, carecen de razón de existir, no sea otra cosa que gente normal y equilibrada mentalmente, que reprueba y rechaza todo extremismo, venga de donde venga.

Si analizamos un poco, desde el punto de vista de la economía, apenas quedan ricos en España y, después del tiempo que llevamos aposentados en la crisis, nuestra otrora envidiable clase media, está dando las boqueadas. Para ser más exactos, son aquellos que se arrogan el papel de representantes de la izquierda, los únicos que tienen donde caerse muertos, dicho esto como afirmación contraria de los pobres de solemnidad, de los que se afirma lo contrario.

Bueno, pues la cuestión es que a mí me quedan dudas de que exista en la actualidad gente de derecha, salvando casos extremos que, para hacer bueno aquel dicho de que siempre hay un roto para un descosido, nunca faltan.

Y si Uds. coinciden en mi planteamiento, y creen que realmente no hay derecha, sino que eso es un engañabobos de los populistas que viven de esa demagogia, por correlación lógica tendremos que pensar que si existe izquierda, a estas alturas del siglo XXI, es porque aquellos que en la siniestra llaman capitalistas, o fachas, o pijos (que epítetos no les faltan), les dan un pábulo y una importancia que no tienen. Y recuerden aquel dicho (de izquierdas): Lo importante es que hablen de uno, aunque sea mal.

Y si Uds. están de acuerdo en estas reflexiones mías, la pregunta que sigue es: ¿No sería mejor que nos dejásemos de paparruchas políticas y nos pusiéramos todos a trabajar?; porque la solución la encontraremos el día en que aislemos a esa panda de vagos que, para vivir sin dar golpe, pretenden que se reparta todo entre todos; o casi mejor que se queden ellos con lo de los demás y los demás con lo de ellos. Una especie de intercambio que, según parece, tendría su compensación en que a los de la derecha se le perdonarían sus pecados con ese gesto de solidaridad.

Porque, eso sí, están todos en contra del catolicismo y de la Iglesia Católica pero, curiosa y paradójicamente, creen en el cielo; aunque según su belicoso entender hay que ganarlo por asalto.

Podríamos decir que para esos de la izquierda, los de la derecha son el cielo; y es por ello que hay que asaltarlos continuamente.

La verdad es que no comprendo ese odio a la izquierda; más bien creo que deberían dar lástima. ¡¡¡Pobrecitos…!

ignacio@nosotrosytu.es

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¿Eres electroencefalografista?

divisionSeguro que sí; aunque no lo sepas o no lo creas.

Me explico. El vocablo más largo que hay en el diccionario español es electroencefalografista, que no es otra cosa que aquel que hace encefalogramas.

Y como lo de los encefalogramas algo tiene que ver con el cerebro, te sugiero que te sometas a un test muy particular: el que decidirá donde y con quien vas a vivir. Luego, la forma de hacerlo, lo decidís tú y aquellos otros 4 que te acompañen.

La cuestión es simple y solo se ajusta a la forma de vivir que cada uno desea.

Empecemos. Supongamos que decides que lo mejor para no tener complicaciones es seleccionar, como compañeros de país, a aquellos que piensan como tú mismo. Y tomando como referencia el sustantivo del encabezamiento, empiezas con la E, con la E de español, por ejemplo. Y tú decides si deseas convivir con los que quieres ser españoles, o con los otros.

A efectos dialécticos, porque no vamos a montar aquí un referéndum para cada letra de electroencefalografista, supongamos que la mitad dicen que quieren vivir con españoles, y la otra mitad que no. Entonces, lo que tenemos que hacer, es dividir España en dos mitades: de Madrid para abajo y de Madrid para arriba. No empecemos ahora con divisiones distintas como de Madrid al este y al oeste porque, considerando que la rosa de los vientos tiene 360 divisiones, podemos volvernos locos antes de empezar el test.

Bien, has decidido Norte o Sur, según tu adscripción.

Pasemos a la segunda letra. La L de liberal. Al igual que antes, supongamos que la mitad de cada uno de los dos bloques, españoles o antiespañoles, opta por ser liberal o lo contrario. Muy bien, procedamos a dividir de nuevo las dos mitades que llevábamos, pero esta vez, para compensar, de Norte a Sur. De esta forma, ya tenemos cuatro lugares idílicos en los que morar.

Pero la cosa no acaba aquí, porque vamos a la tercera letra: la segunda E, por ejemplo de emprendedor. Y dentro de cada uno de los grupos anteriores, habrá emprendedores y otros que no lo son. Y los emprendedores pensarán que para qué nos vamos a esforzar por los demás. Y lo mejor, en este caso, es volver a seccionar cada división anterior de España. Y ya llevamos 8 viceEspañas.

Aún sí, lo dicho no es suficiente, porque vamos a la cuarta letra; la C, por ejemplo de capitalista. Y los capitalistas se encontrarán, sin duda, divinamente juntos. Así que, en cada una de las 8 Españas anteriores, separaremos en dos grupos a los capitalistas de los otros.

Ahora ya tenemos a España, troceada en 16 partes; pero sigamos, porque el verano es largo. Y vamos a ver qué pasa con tu espíritu. La letra del Test que ahora corresponde es la T, por ejemplo de tolerante.

¿Eres tolerante o no?. Sea cual sea la respuesta, lo mejor para el buen orden es que, dentro de ese dieciseisavo de España en que has elegido vivir, lo dividamos en otros dos. Y así en los otros 15 dieciseisavos.

De esta forma, queda garantizado que no vas a tener que pelearte con gente que opina distinto que tú.

Bien, ya hemos dividido España en 32 trozos iguales.

Pero, ya metidos en gastos, vayamos a la sexta letra del test. La R, por ejemplo de reformista.

Porque eres de los que quieren dejar las cosas como están o, por el contrario, piensas que si algo está mal, hay que cambiarlo. Y en consecuencia, decides que lo mejor es volver a dividir la parte de España que te toca y que se reforme en la tuya todo lo que sea necesario.

Y ningún problema, puestos a resolver las cosas pacíficamente, volvemos a dividir en dos cada uno de los 32 trozos de nuestro país, y así tendremos 64 lugares diversos para vivir. Al fin y al cabo, disponemos de más de medio millón de kilómetros cuadrados para seguir dividiendo.

Empecé empleando el sustantivo electroencefalografista para preguntarles si lo eran Uds., o no. Y solo vamos con 6 de las 23 del vocablo.

Porque si siguen con el resto de las letras, verán que, al final, a cada uno nos toca más de una hectárea para vivir. Él solo y sin problemas con los demás. ¿Y quién no se apunta a esta solución?. Otra cosa es que hectárea pida cada uno.

Yo, aprovechando la visita de Obama, y recordando al Mr. Marshall de Berlanga me pido mi hectárea en mi pueblo. Quiero una hectárea en la zona del Tremal, en Horcajo de Montemayor. Aunque no tengamos mar, ni siquiera rio. Pero seré feliz, porque allí no habrá políticos

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El “Brexit”, la plurinacionalidad y Horcajo de Montemayor

Pasaderas sobre el rio

Debe ser que la canícula empieza a alterar mis neuronas, o tal vez sea que mi intelecto no está preparado para tanto sobresalto.

Acabamos de conocer el resultado del referéndum en Reino Unido, acerca del “Brexit”. Les prevengo que no busquen en ningún diccionario inglés esta palabreja, porque no la encontrarán, pero que pueden traducir como la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.

Y si unimos ese término al de “plurinacionalidad”, que les ha dado en manir a esos modernos izquierdistas, salvadores de la Patria según dicen ellos mismos, el cocktail que resulta no puede tomarse como otra cosa que un brebaje repugnante.

Y vuelvo a lo de la calorina y mis neuronas. Les anticipo que, aunque nacido en la capital cacereña, mi ius sanguini es salmantino; más concretamente de Horcajo de Montemayor, un pequeño pueblo cercano a Béjar, con una extensión municipal del orden de las 3.000 hectáreas y una población actual de 159 almas.

Hace 70 años su población era cuatro veces mayor y sus habitantes vivían, relativamente bien, de la agricultura y la ganadería. Desde entonces, su población joven, atraída por la industrialización y las posibilidades de enriquecimiento en las grandes ciudades, fue abandonando el pueblo. Hoy, aquel atractivo paisaje agrario se encuentra convertido en poco menos que un erial.

Pero a mí me gusta mi pueblo, como sin duda le sucederá a cualquiera de ustedes.

Y con esta tabarra del “brexit” y de la plurinacionalidad, tampoco busquen este término en el diccionario, porque tampoco lo encontrarán, se me ha ocurrido que ahora en Agosto, que suelo ir a pasar unos días al fresquito de Horcajo, voy a hablar con unos cuantos vecinos y veraneantes (con la crisis, ahora en Agosto pueden encontrarse allí cerca de ochocientas personas) y les voy a convencer para que hagamos un referéndum y nos separemos de la provincia de Salamanca, de la Autonomía de Castilla y León, de la Nación Española, de la Unión Europea y, ya puestos, del resto del mundo mundial.

Y volveremos a sembrar todo lo necesario para vivir, porque aquella tierra es feraz, y criaremos cerdos, gallinas, vacas, ovejas… y con ello tendremos pan, aceite, vino, verduras, frutas, carne, leche, lana, huevos…

Se me antoja que la vida va a ser paradisíaca, porque no tendremos que pagar impuestos, ni tendremos que soportar que con el resultado de nuestro trabajo se enriquezcan otros. El único problema que veo, es que tendremos que seguir trabajando… pero seguro que esto queda ampliamente compensado porque seremos independientes.

Claro, que ahora que lo pienso, tendremos que poner dos fronteras con los pueblos colindantes de Valdehijaderos y Colmenar, no vaya a ser que nos invada alguno de estos. Y, claro, además de los guardias de estas dos fronteras, yo creo que con diez en cada una habrá bastante, tendríamos que tener un pequeño ejército, mejor de profesionales por aquello de zapatero a tus zapatos. Calculo que para cubrir las tres mil Hectáreas que tenemos, con un ejército de 300 soldados tendremos bastante.

Pero acabo de darme cuenta de que si Valdehijaderos y Colmenar, también piden el “Brexit”, podría ser que no nos dejen pasar por allí para salir del pueblo, y ¡¡¡vaya problema ese…!!!.

¿Quién dijo problema?. Nos haremos un aeródromo; porque el rio Sangusín yo no lo veo navegable y el Cuerpo de Hombre, tres cuartos de lo mismo. Además, si se hicieron un aeropuerto imponente en Ciudad Real, nosotros en Horcajo no vamos a ser menos. Así que ya está resuelto, nos haremos un aeropuerto. Para atender su funcionamiento, calculo que necesitaremos otros cuarenta o cincuenta funcionarios.

Y, prácticamente ya está, ya tenemos nuestro Horcajo independiente. Claro, que tendríamos que tener también un servicio contraincendios, no vaya a ser que ahora en Agosto, con tanto calor, se nos vaya a incendiar y se nos queme nuestra Nación; y a ver de qué nos va a servir una nación quemada. Así que, de momento, yo creo que con un cuartel de bomberos y 30 efectivos, tendremos bastante; al fin y al cabo la extensión a cubrir es solo de 3.000 Hectáreas. Incluso, si me apuran los pesimistas, que siempre los hay, podemos poner algún helicóptero contraincendios; al fin y al cabo, si tenemos un aeropuerto…

Pero, ahora que me doy cuenta, para pagar a los policías de la frontera, a los trescientos soldados, a los funcionarios del aeropuerto y a los bomberos, tendremos que poner algún impuesto; no querríamos, pero… a ver qué remedio.

Pues nada, pondremos algún impuesto. Y para controlar el cobro y la administración de los impuestos, tendremos que montar un servicio de recaudación. Ya sé que esto significa más funcionarios y más impuestos pero… que vamos a hacerle, si queremos ser independientes no nos queda otra solución.

Acaba de ocurrírseme que como Horcajo es un lugar fresquito y agradable en verano, y además un merece la pena visitarse, deberíamos fomentar el turismo, amén de trabajar en la agricultura y la ganadería, que es lo que hay aquí. ¿…Y cómo van a venir turistas, si no saben que existimos?… Pues nada, crearemos un Departamento de Turismo que se ocupe de la propaganda y difusión de nuestras excelencias turísticas. Yo creo que con otros veinte o veinticinco funcionarios, tendremos suficiente. Y si hay que poner más, se ponen, total, lo único que hay que hacer es aumentar los impuestos.

De momento, y para no liarnos, vamos a hacer cuentas. Por encima, más o menos, necesitaremos 550 funcionarios, que a 15.000 euros de sueldo anual de promedio, salen 8 millones y cuarto de euros; pero para el mantenimiento del aeropuerto, de la carretera (solo el trozo entre la frontera con Valdehijaderos y la de Colmenar, la gasolina para los coches de los bomberos, el mantenimiento del alcantarillado, el alumbrado público y las balas de los soldados, vamos a necesitar otros 200.000 euros por lo menos.

Total, que necesitamos, prácticamente, 8 millones y medio de euros al año para independizarnos. Así que, dividido entre mil habitantes (incluidos los funcionarios, que también pagan), salimos a algo más de 10.500 euros cada uno. A los funcionarios, para vivir, les van a quedar 375 euros al mes a cada uno.

Los otros 250 habitantes no funcionarios, tendrán que buscarse la vida, pero eso no les evitará tener que contribuir con sus 875 euros cada mes a los gastos de nuestra nueva Nación de Horcajo de Montemayor. Al fin y al cabo, el que algo quiere… algo le cuesta.

Al principio les decía que ahora en Agosto, voy a hablar con unos cuantos vecinos de mi pueblo para convencerles de que nos independicemos, pero… creo que a la vista de mis cálculos, lo voy a pensar más despacio; no está el horno para bollos.

Eso sí, si le sirven mis especulaciones, puede Ud. proponérselo a los vecinos de su pueblo; incluso a los de su calle. Si, como dicen esos tuercebotas, todos tenemos el derecho de autodeterminación, llevémoslo hasta sus últimas consecuencias. Al fin y al cabo, es lo que nos falta para ser una auténtica nación de locos (o de bobos, que para el caso es lo mismo).

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Carta a Doña Gabriela Bustelo

Estimada Señora:

Vaya por delante que soy un ferviente admirador de su estilo periodístico y literario y que, lamentablemente para mí, no tengo el honor ni el placer de conocerla personalmente. No obstante ello, devoro con fruición todo lo que llega a mi conocimiento y que Ud. escribe.

Pero esta vez, quizá porque sea lo último que he leído relativo a la situación de España y a lo que puede avecinársenos, voy a permitirme hacer una crítica, espero que constructiva, de su artículo de Vozpópuli que, bajo el título de “El liquidador y su discípulo” ha publicado y que cualquier lector puede encontrar en http://vozpopuli.com/blogs/7381-gabriela-bustelo-el-liquidador-y-su-discipulo.

Espero y ruego su perdón por ello pero, es que a estas alturas, ya se cansa uno de tanto comentario que toda clase de intelectuales pronuncia a través de los medios de comunicación y de las redes sociales. Y no solo los intelectuales de bien, sino que son innumerables los españoles que no hacen otra cosa que lamentarse por este circo en que se ha convertido la vida política española en la que, al parecer, todo vale.

Y no lo digo, admirada señora Bustelo porque no tengan razón, que la tienen. Lo digo porque me da la impresión de que este país de nuestros amores y desdichas se ha convertido en un país de quejumbrosos (y quejumbrosas, que diría un izquierdista de pro), que no hacen otra cosa que lamentarse y augurar a los españoles todos los males habidos y por haber.

Pero mi discrepancia no se funda en que no opine lo mismo que todos estos compatriotas a los que me he referido. No.

Mi desacuerdo estriba en que, como solo algunos señalan, buena parte de las causas de este indefinible estado en que nos encontramos se debe a este estado catatónico en que se encuentran sumidos buena parte de los españoles, que contemplan absortos como va pasando el tiempo y la situación política no solo no se aclara, sino cada vez se encuentra más confusa y compleja.

Y está bien señalar lo que, a juicio de cada cual sucede, pero esto solo resuelve una pequeña parte del problema. Porque, Señora Bustelo, a mi juicio esto no se va a resolver solo opinando. Esta deteriorada situación en que nos hallamos va mutando poco a poco hacia otra que nadie se atreve a definir, y para llegar a esa conclusión no hace falta haber estudiado en Salamanca (que suele decirse).

Admirada señora Bustelo, yo también creo como Ud. y como muchos millares de españoles que esto no se arregla fácilmente y, con las mismas, que cada día que pase sin haber iniciado un proceso de profunda catarsis en nuestro sistema de gobierno, no solo no llegaremos a ningún lugar deseable, sino que nos alejaremos definitivamente de todos ellos.

Y es por ello que me permito sugerirle, con todo el respeto del mundo, que ese artículo suyo a que me refiero anteriormente, que comienza proponiendo a los lectores un pequeño test de memoria política lo reitere Ud., pero proponiendo un pequeño test de conciencia política y pregunte a sus innumerables seguidores qué han hecho o hacen para contribuir a corregir esta deriva. Porque, como le digo, la sensación que se percibe es que buena parte del mundo denuncia, se lamenta y se asusta de la actual y de la futura situación de lo que fue nuestra España y que, como ya algún nefasto personaje auguró, no la conoce ya ni la madre que la parió.

A los niños de hace muchos años nos enseñaban que, para que se nos perdonen nuestros pecados deben producirse en nuestro interior tres acciones consecutivas: examen de conciencia, dolor de corazón y propósito de enmienda; no es suficiente con el reconocimiento de la culpa y, mucho menos con no asumirla siquiera y considerar, como el que echa balones fuera, que son los otros los responsables. Así pues, amiga mía que desearía que fuera, súmese al grupo de los que intentamos a toda costa frenar y enmendar el rumbo de este país que, hace tiempo, ocupaba buena parte de la extensión del planeta.

Respetuosamente, beso su mano.

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Jirones de felicidad

Yo creo que eso es la vida: jirones de felicidad que vamos dejando aquí y allá.

Cuando miramos hacia atrás, nuestra vida, cada vez más, se va refugiando en los recuerdos. Pero solo en los recuerdos felices, en aquellos momentos gloriosos que deseábamos que no terminaran, pero que llegaron a su fin.

Nuestro gran poeta Antonio Machado, recordaba en sus versos que: mi infancia, son recuerdos de un patio de Sevilla…

Y, ciertamente, como pesan aquellos recuerdos… afortunadamente. Y cada uno tiene los suyos.

Hoy, mirando en derredor mío, me pregunto si todo esto que nos está pasando en España es culpa de que hay gente que carece de recuerdos; que no ha dejado jirones de felicidad anteriormente y ahora busca rellenar ese hueco con jirones de rencor, de un rencor que no alcanzo a explicarme.

Yo no viví la guerra civil, pero no querría encontrarme en otra. Sin embargo, el destino es terco; y parece que no tuviéramos otra forma de zanjar las mil diferencias que nos separan, y que siempre nos separarán, que la confrontación violenta.

Después de que todos los que participaron en aquella guerra civil hayan fallecido, o estén cercanos a ello, aparecen en nuestro horizonte otros mil jinetes del apocalipsis que pretenden sacarnos de no sé qué penurias, para hundirnos, realmente, en el pozo de las miserias.

Amigos y compatriotas; aun siendo consciente de que este grito de lamento-rebeldía tiene pocas posibilidades de éxito, como un español mas os invito a que hagáis de vuestra vida un sencillo recordar el pasado. Solo tenéis que aplicar, como si de una piedra de toque se tratara, una reflexión a todo esto que nos está sucediendo. Y la reflexión es simple: ¿En qué te beneficia a tí y a los tuyos lo que te proponen?.

Tal y como yo lo veo, cada día vamos dejando menos jirones de felicidad en nuestra vida.

¿Y es esto bueno?.

Contéstatelo tú mismo… ¿Has dejado jirones de felicidad…?

Si no lo sabes, pregúntame; te contestaré cómo lo hago yo… por si te sirve.

Mi dirección de correo electrónico es: ignacio@nosotrosytu.es

 

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¿Necesitamos un gobierno?

Ciertamente, dicen que hay un gobierno en funciones, que nunca he sabido muy bien qué es porque, aparentemente, son unos cuantos españoles cobrando y sin hacer nada (como casi siempre).

La realidad es que, desde que se produjeron las últimas elecciones, llevamos casi dos meses sin que haya gobernantes. Afortunadamente, tenemos una Administración del Estado que sigue funcionando. Gracias a ello, tenemos policías, médicos, bomberos, jueces, profesores… que no necesitan que haya un gobierno para seguir cumpliendo con su labor.

Pero, yo me pregunto, ¿Qué pasa con los políticos (y políticas) del Estado, que siguen cobrando sin que haya gobierno. Un ejemplo: los cerca de 700 diputados y senadores, recientemente elegidos en las últimas elecciones, me imagino que habrán cobrado sus estipendios en diciembre y enero, sin dar un palo al agua ¿o no?.

Trasládense Uds. a una empresa, en la que contratan a una serie de empleados y empiezan a cobrar desde el primer día, por supuesto, pero que por H o por B, no los ponen a trabajar y están tranquilamente en su casa, posiblemente rezando porque no toquen el tema, para seguir cobrando. Por supuesto, si la empresa no fuera de Ud., que tiene la paciencia de leer esto, le importaría lo mismo que a mí, o sea, un bledo (que es lo que suele decirse).

Pero ahora, al contrario, imagine que esto sucede en la empresa en la que Ud. trabaja o tiene alguna participación. ¿Seguiría incólume?.

Y la cuestión es que, mientras esta panda de impresentables sigue con sus negociaciones y sus cosas, nosotros seguimos pagando sus veleidades. ¿Hasta cuando?

Ya lo he señalado en otras ocasiones, pero creo que estos versos que algunos atribuyen a Martin Niemöller y otros a Bertolt Brecht, siguen siendo actuales; por supuesto con el correspondiente cambio de sustantivos, y sin entrar en discusiones acerca de su autor:

Cuando los nazis vinieron a por los comunistas

guardé silencio,

porque yo no soy comunista

Luego, cuando vinieron a por los gitanos

tampoco hice nada,

porque no soy gitano

Mas tarde, cuando vinieron a buscar a los homosexuales

no protesté,

porque tampoco soy homosexual

Y cuando vinieron a llevarse a los judíos

tampoco hice nada,

porque yo no soy judío

Al final, cuando vinieron a por mí,

me rebelé,

pero ya era tarde.

 

Y yo, un simple español, me pregunto una cosa, ¿Qué es lo que hace falta para que reaccionéis?

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NOSOTROS

nosotros copia - copiaEn la lengua española existen seis pronombres personales para referir se a las personas que intervienen en alguna acción, y que sustituyen a sus propios nombres. Así, cuando se refieren a una sola persona, empleamos el Yo, Tú y Él que los sajones reducen a solo dos: Yo y los demás, que ellos denominan You.

De todos los pronombres, posiblemente el más social sea el de Nosotros, porque se refiere a uno mismo y todos los demás.

Cuando, a finales de 2.014 nos decidimos a fundar un partido político, que expresara lo que la mayoría de los españoles desean, alguien del grupo fundador sugirió denominarlo NOSOTROS, porque en este pronombre cabemos todos; eso sí, todos los que nos sentimos solidarios con los demás y en posesión de una razonable cantidad de sentido común.

Pero, alguno de los fundadores señaló que fuera de NOSOTROS quedaban muchos otros españoles que, por diversas circunstancias carecían de alguna de aquellas dos virtudes. Por eso, decidimos denominar al partido NOSOTROS y TU, añadiendo aquel lema de: “Sin dejar de ser tú mismo, conviértete en NOSOTROS”

Luego vino esa historia del logotipo y a otro se le ocurrió representar al partido por un grupo de perfiles de personas coloreadas de tal forma que representara la multitud de opiniones, razas y perfiles que conforman la población de un país.

Después, por aquello de buscarle tres pies al gato, empezaron a aparecer opiniones (bienvenidas sean todas) acerca de los colores y la propia sustantivación de la denominación.

En lo que se refiere a los colores, muchos señalaron que esos eran los de la bandera gay.

Es posible que haya una cierta similitud, pero en eso se queda porque en este partido caben todos los españoles, con la única condición de que no sean antipatriotas. Porque lo importante para convivir pacíficamente en sociedad, no es la condición u orientaciones sexuales de las personas que la integran, sino el respeto de cada uno a los demás; ese respeto que los políticos y miembros de la Administración del Estado nos exigen que les manifestemos, pero que muchos de ellos no nos tienen a los administrados.

También se ha comparado, por parte de algunos, la similitud de colores con los de la bandera republicana que, cada vez con más saña, nos rebozan los facinerosos por la cara con harta frecuencia. Pues tampoco tiene nada que ver, al igual que el arco iris no es ni republicano ni gay.

Pero tampoco hay problema alguno en ello, el logotipo, el nombre y la coloración no son más que artificios que, en modo alguno, representan nuestra forma de pensar. Por ello, si hay que modificarlos… se modifica. Solamente tienen que decidirlo así la mayoría de nuestros afiliados. Y esas son todas las posibilidades de cambio porque, a diferencia de Marx (Groucho) y de buena parte de los que viven hoy de la política, no tenemos otros principios para cambiarlos a conveniencia.

Y, entre nuestros principios está el de que nuestro país no puede prosperar si solamente nos dedicamos a gastar. Por eso pretendemos conseguir que se obligue a los gobernantes a que reduzcan de forma paulatina el gasto y la deuda públicos; como pretendemos que los que nos gobiernen sean personas con preparación y probada sensatez y no una sarta de titiriteros como los que nos amenazan ahora con quedarse con los cuatro cuartos que nos quedan; y como anhelamos empezar a recuperar los valores morales y sociales que hemos ido dejando a jirones en este peregrinaje de los últimos 40 años y, finalmente, como intentamos acomodarnos al siglo XXI en el que nos encontramos, y no retroceder al XIX como se empeñan una panda de bobos.

Así que, si no te gusta nuestro logotipo… lo cambiamos; si no te agrada nuestra denominación, la sustituimos por la que sea del agrado de la mayoría, pero si no te gustan nuestros principios, NOSOTROS no tenemos otros.

www.nosotrosytu.es

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El derecho a decidir

BandoleroEl gallinero político ha incrementado en su vocinglero proceder, su obsesión por el derecho a decidir.

Y lo hacen sin pudor alguno; pienso que deben tomarnos a todos los españoles por papanatas y, erre que erre, ahora han transformado su discurso, incluyendo esta cuestión en eso que todo el mundo snob ha dado en llamar las líneas rojas. Ignoro qué es esto de las líneas rojas, a no ser que, por el color, se refieran a algo patrimonio de la izquierda.

La cuestión es que, con matices, por una vez voy a darle la razón a esta panda de badulaques. Sería incongruente con mi idea de que el Estado debe proteger a ultranza los derechos a la libertad, a la vida y a la propiedad (lícitamente adquirida) de sus nacionales, con que negara el derecho a decidir de cada uno de ellos.

Pero claro, y ahí vienen los matices, ese derecho a decidir que ha de encajarse en el derecho supremo a la libertad, ha de referirse al derecho a decidir sobre aquello que, realmente, le pertenezca a cada uno; lo contrario, obviamente, sería opuesto al derecho de libertad y de propiedad de los demás y, de bendecirlo el Estado, estaría amparando una ilicitud. A no ser que, el Estado considere también que, en aras de ese derecho a decidir, las leyes han de proteger el derecho a decidir de los ladrones, pongo por caso. Porque el amigo de lo ajeno, lo único que hace es decidir hacer suyos los bienes ajenos.

En lo que se refiere a decidir acerca de la independencia, creo que hemos de considerarlo de forma semejante y, por eso, puedo admitir que cada uno de los españoles tendría que disponer libremente del derecho a decidir acerca de su independencia, de su autodeterminación. Y, ahora, vamos al caso. Si asumimos como válido para un puñado de individuos (e individuas, que diría un socialista), su derecho a separarse del resto, también habremos de admitir el derecho de los demás españoles a hacer lo mismo.

Porque ese derecho que invocan los individuos de marras, representa la obligación de hacerlo para todos los demás, tal y como plantean sus exigencias. Naturalmente, cualquier persona normal se preguntará por qué el ejercicio de ese invocado derecho de autodeterminación, ha de convertirse en una imposición para los que no lo desean.

Pero lo más chocante es que, en la configuración autodeterminante, la exigencia del derecho se independencia de esos peculiares personajes viene acompañada de la cesión a ellos de todos los territorios y propiedades a que alcance, geográficamente, la segregación.

Por un lado, habrá de preguntarse si el derecho a decidir sobre la independencia, ha de referirse, como señalaba más arriba, a las propiedades mobiliarias o inmobiliarias de cada cual, dado que la principal característica de una nación es la titularidad de una tierra, sin la cual, es difícil imaginar la existencia de un país. Si esto fuese así, antes de plantear una cuestión semejante, los promotores deberían realizar un inventario de sus propiedades que son, en definitiva, el objeto de la emancipación, y plantear sobre ello su pretensión.

Porque, no nos engañemos, amigos, lo que pretende esta partida de bandoleros es quedarse con una parte importante de terreno español sin dar un palo al agua. Quedarse con una parte de la geografía que a otros españoles anteriores a nosotros les costó su sangre el evitar que se lo quedaran otros invasores.

Con esto del buenismo, hemos ido cediendo y cediendo ante los desarrapados y, no les sorprenda a Uds. que a los delincuentes habituales se les ocurra fundar un partido, presentarse al gobierno y, habida cuenta lo numeroso de sus huestes, nos gobiernen a las víctimas. Al fin y al cabo, casi viene siendo ya de esa manera.

Por eso estoy de acuerdo con los independentistas. Pero que vayan a independizarse a cualquier país árabe de los que tanto les gustan y que se queden con aquel territorio.

Señoras y señores, nos hace falta una buena mano de limpieza pero, ¿Quién empieza…?, porque los demás, igual que Ud. esperan que se lo den cocinado.

www.juntosporespaña.es

 

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