¿Derecha o antizquierda?

Yo creo que para poder diagnosticar si un país, o una zona de un país o, en definitiva, si un determinado colectivo es de derechas o de izquierdas, lo primero en que tenemos que ponernos de acuerdo es la homogenización de ambos conceptos.

Lo digo, porque es muy posible que para unos la adscripción u orientación política, social y económica de cada concepto, sea distinta que para otros y, así, como pueden suponer Uds. no llegamos a ninguna conclusión.

En principio, y salvo opinión distinta, esos tres ámbitos, el político, el social y el económico son los esenciales en los que las posturas de ambos colectivos son irreconciliables.

Y como punto de partida, les propongo que consideremos que izquierda y derecha se distinguen, fundamentalmente, en que la gente que se considera de izquierdas, entiende que la colectivización, la igualdad y la redistribución de la riqueza han de ser los objetivos esenciales de la sociedad en los tres aspectos a que me refería, mientras que el derechista puro, pretende la opresión, la opresión y la opresión. Nó, no me he equivocado ni el corrector de textos me ha jugado una mala pasada. Tal vez no haya estado fino en el empleo de los sustantivos, pero quería referirme a la opresión en lo político, la opresión en lo social y la opresión en lo económico. En otras palabras: derecha=dictadura y, a sensu contrario izquierda=esclavitud.

Desde luego, y a efectos puramente dialécticos, creo que hay un numeroso pero indeterminado grupo de españoles que son de izquierdas. Quizás tenga esa percepción, porque no son nada discretos en sus expresiones, y tienen a gala airear y vocear sus ideas (según dicen, en aras de la libertad de expresión), y sin importarles lo más mínimo si estas resultan humillantes u ofensivas para otros. Su contrargumento suele ser: ¡¡¡Que no escuchen, que eso también es libre…!!!

Bien, pues a la vista de esto, yo me pregunto (y les pregunto), ¿Realmente creen Uds. que hay gente de derechas en España?. O más bien, lo que hay son antizquierdistas.

Porque una posibilidad a convenir, es que esa derecha, que si no existe la inventan porque sin enemigos a los que combatir y echarle la culpa de sus propios males, carecen de razón de existir, no sea otra cosa que gente normal y equilibrada mentalmente, que reprueba y rechaza todo extremismo, venga de donde venga.

Si analizamos un poco, desde el punto de vista de la economía, apenas quedan ricos en España y, después del tiempo que llevamos aposentados en la crisis, nuestra otrora envidiable clase media, está dando las boqueadas. Para ser más exactos, son aquellos que se arrogan el papel de representantes de la izquierda, los únicos que tienen donde caerse muertos, dicho esto como afirmación contraria de los pobres de solemnidad, de los que se afirma lo contrario.

Bueno, pues la cuestión es que a mí me quedan dudas de que exista en la actualidad gente de derecha, salvando casos extremos que, para hacer bueno aquel dicho de que siempre hay un roto para un descosido, nunca faltan.

Y si Uds. coinciden en mi planteamiento, y creen que realmente no hay derecha, sino que eso es un engañabobos de los populistas que viven de esa demagogia, por correlación lógica tendremos que pensar que si existe izquierda, a estas alturas del siglo XXI, es porque aquellos que en la siniestra llaman capitalistas, o fachas, o pijos (que epítetos no les faltan), les dan un pábulo y una importancia que no tienen. Y recuerden aquel dicho (de izquierdas): Lo importante es que hablen de uno, aunque sea mal.

Y si Uds. están de acuerdo en estas reflexiones mías, la pregunta que sigue es: ¿No sería mejor que nos dejásemos de paparruchas políticas y nos pusiéramos todos a trabajar?; porque la solución la encontraremos el día en que aislemos a esa panda de vagos que, para vivir sin dar golpe, pretenden que se reparta todo entre todos; o casi mejor que se queden ellos con lo de los demás y los demás con lo de ellos. Una especie de intercambio que, según parece, tendría su compensación en que a los de la derecha se le perdonarían sus pecados con ese gesto de solidaridad.

Porque, eso sí, están todos en contra del catolicismo y de la Iglesia Católica pero, curiosa y paradójicamente, creen en el cielo; aunque según su belicoso entender hay que ganarlo por asalto.

Podríamos decir que para esos de la izquierda, los de la derecha son el cielo; y es por ello que hay que asaltarlos continuamente.

La verdad es que no comprendo ese odio a la izquierda; más bien creo que deberían dar lástima. ¡¡¡Pobrecitos…!

ignacio@nosotrosytu.es

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¿Eres electroencefalografista?

divisionSeguro que sí; aunque no lo sepas o no lo creas.

Me explico. El vocablo más largo que hay en el diccionario español es electroencefalografista, que no es otra cosa que aquel que hace encefalogramas.

Y como lo de los encefalogramas algo tiene que ver con el cerebro, te sugiero que te sometas a un test muy particular: el que decidirá donde y con quien vas a vivir. Luego, la forma de hacerlo, lo decidís tú y aquellos otros 4 que te acompañen.

La cuestión es simple y solo se ajusta a la forma de vivir que cada uno desea.

Empecemos. Supongamos que decides que lo mejor para no tener complicaciones es seleccionar, como compañeros de país, a aquellos que piensan como tú mismo. Y tomando como referencia el sustantivo del encabezamiento, empiezas con la E, con la E de español, por ejemplo. Y tú decides si deseas convivir con los que quieres ser españoles, o con los otros.

A efectos dialécticos, porque no vamos a montar aquí un referéndum para cada letra de electroencefalografista, supongamos que la mitad dicen que quieren vivir con españoles, y la otra mitad que no. Entonces, lo que tenemos que hacer, es dividir España en dos mitades: de Madrid para abajo y de Madrid para arriba. No empecemos ahora con divisiones distintas como de Madrid al este y al oeste porque, considerando que la rosa de los vientos tiene 360 divisiones, podemos volvernos locos antes de empezar el test.

Bien, has decidido Norte o Sur, según tu adscripción.

Pasemos a la segunda letra. La L de liberal. Al igual que antes, supongamos que la mitad de cada uno de los dos bloques, españoles o antiespañoles, opta por ser liberal o lo contrario. Muy bien, procedamos a dividir de nuevo las dos mitades que llevábamos, pero esta vez, para compensar, de Norte a Sur. De esta forma, ya tenemos cuatro lugares idílicos en los que morar.

Pero la cosa no acaba aquí, porque vamos a la tercera letra: la segunda E, por ejemplo de emprendedor. Y dentro de cada uno de los grupos anteriores, habrá emprendedores y otros que no lo son. Y los emprendedores pensarán que para qué nos vamos a esforzar por los demás. Y lo mejor, en este caso, es volver a seccionar cada división anterior de España. Y ya llevamos 8 viceEspañas.

Aún sí, lo dicho no es suficiente, porque vamos a la cuarta letra; la C, por ejemplo de capitalista. Y los capitalistas se encontrarán, sin duda, divinamente juntos. Así que, en cada una de las 8 Españas anteriores, separaremos en dos grupos a los capitalistas de los otros.

Ahora ya tenemos a España, troceada en 16 partes; pero sigamos, porque el verano es largo. Y vamos a ver qué pasa con tu espíritu. La letra del Test que ahora corresponde es la T, por ejemplo de tolerante.

¿Eres tolerante o no?. Sea cual sea la respuesta, lo mejor para el buen orden es que, dentro de ese dieciseisavo de España en que has elegido vivir, lo dividamos en otros dos. Y así en los otros 15 dieciseisavos.

De esta forma, queda garantizado que no vas a tener que pelearte con gente que opina distinto que tú.

Bien, ya hemos dividido España en 32 trozos iguales.

Pero, ya metidos en gastos, vayamos a la sexta letra del test. La R, por ejemplo de reformista.

Porque eres de los que quieren dejar las cosas como están o, por el contrario, piensas que si algo está mal, hay que cambiarlo. Y en consecuencia, decides que lo mejor es volver a dividir la parte de España que te toca y que se reforme en la tuya todo lo que sea necesario.

Y ningún problema, puestos a resolver las cosas pacíficamente, volvemos a dividir en dos cada uno de los 32 trozos de nuestro país, y así tendremos 64 lugares diversos para vivir. Al fin y al cabo, disponemos de más de medio millón de kilómetros cuadrados para seguir dividiendo.

Empecé empleando el sustantivo electroencefalografista para preguntarles si lo eran Uds., o no. Y solo vamos con 6 de las 23 del vocablo.

Porque si siguen con el resto de las letras, verán que, al final, a cada uno nos toca más de una hectárea para vivir. Él solo y sin problemas con los demás. ¿Y quién no se apunta a esta solución?. Otra cosa es que hectárea pida cada uno.

Yo, aprovechando la visita de Obama, y recordando al Mr. Marshall de Berlanga me pido mi hectárea en mi pueblo. Quiero una hectárea en la zona del Tremal, en Horcajo de Montemayor. Aunque no tengamos mar, ni siquiera rio. Pero seré feliz, porque allí no habrá políticos

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El “Brexit”, la plurinacionalidad y Horcajo de Montemayor

Pasaderas sobre el rio

Debe ser que la canícula empieza a alterar mis neuronas, o tal vez sea que mi intelecto no está preparado para tanto sobresalto.

Acabamos de conocer el resultado del referéndum en Reino Unido, acerca del “Brexit”. Les prevengo que no busquen en ningún diccionario inglés esta palabreja, porque no la encontrarán, pero que pueden traducir como la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.

Y si unimos ese término al de “plurinacionalidad”, que les ha dado en manir a esos modernos izquierdistas, salvadores de la Patria según dicen ellos mismos, el cocktail que resulta no puede tomarse como otra cosa que un brebaje repugnante.

Y vuelvo a lo de la calorina y mis neuronas. Les anticipo que, aunque nacido en la capital cacereña, mi ius sanguini es salmantino; más concretamente de Horcajo de Montemayor, un pequeño pueblo cercano a Béjar, con una extensión municipal del orden de las 3.000 hectáreas y una población actual de 159 almas.

Hace 70 años su población era cuatro veces mayor y sus habitantes vivían, relativamente bien, de la agricultura y la ganadería. Desde entonces, su población joven, atraída por la industrialización y las posibilidades de enriquecimiento en las grandes ciudades, fue abandonando el pueblo. Hoy, aquel atractivo paisaje agrario se encuentra convertido en poco menos que un erial.

Pero a mí me gusta mi pueblo, como sin duda le sucederá a cualquiera de ustedes.

Y con esta tabarra del “brexit” y de la plurinacionalidad, tampoco busquen este término en el diccionario, porque tampoco lo encontrarán, se me ha ocurrido que ahora en Agosto, que suelo ir a pasar unos días al fresquito de Horcajo, voy a hablar con unos cuantos vecinos y veraneantes (con la crisis, ahora en Agosto pueden encontrarse allí cerca de ochocientas personas) y les voy a convencer para que hagamos un referéndum y nos separemos de la provincia de Salamanca, de la Autonomía de Castilla y León, de la Nación Española, de la Unión Europea y, ya puestos, del resto del mundo mundial.

Y volveremos a sembrar todo lo necesario para vivir, porque aquella tierra es feraz, y criaremos cerdos, gallinas, vacas, ovejas… y con ello tendremos pan, aceite, vino, verduras, frutas, carne, leche, lana, huevos…

Se me antoja que la vida va a ser paradisíaca, porque no tendremos que pagar impuestos, ni tendremos que soportar que con el resultado de nuestro trabajo se enriquezcan otros. El único problema que veo, es que tendremos que seguir trabajando… pero seguro que esto queda ampliamente compensado porque seremos independientes.

Claro, que ahora que lo pienso, tendremos que poner dos fronteras con los pueblos colindantes de Valdehijaderos y Colmenar, no vaya a ser que nos invada alguno de estos. Y, claro, además de los guardias de estas dos fronteras, yo creo que con diez en cada una habrá bastante, tendríamos que tener un pequeño ejército, mejor de profesionales por aquello de zapatero a tus zapatos. Calculo que para cubrir las tres mil Hectáreas que tenemos, con un ejército de 300 soldados tendremos bastante.

Pero acabo de darme cuenta de que si Valdehijaderos y Colmenar, también piden el “Brexit”, podría ser que no nos dejen pasar por allí para salir del pueblo, y ¡¡¡vaya problema ese…!!!.

¿Quién dijo problema?. Nos haremos un aeródromo; porque el rio Sangusín yo no lo veo navegable y el Cuerpo de Hombre, tres cuartos de lo mismo. Además, si se hicieron un aeropuerto imponente en Ciudad Real, nosotros en Horcajo no vamos a ser menos. Así que ya está resuelto, nos haremos un aeropuerto. Para atender su funcionamiento, calculo que necesitaremos otros cuarenta o cincuenta funcionarios.

Y, prácticamente ya está, ya tenemos nuestro Horcajo independiente. Claro, que tendríamos que tener también un servicio contraincendios, no vaya a ser que ahora en Agosto, con tanto calor, se nos vaya a incendiar y se nos queme nuestra Nación; y a ver de qué nos va a servir una nación quemada. Así que, de momento, yo creo que con un cuartel de bomberos y 30 efectivos, tendremos bastante; al fin y al cabo la extensión a cubrir es solo de 3.000 Hectáreas. Incluso, si me apuran los pesimistas, que siempre los hay, podemos poner algún helicóptero contraincendios; al fin y al cabo, si tenemos un aeropuerto…

Pero, ahora que me doy cuenta, para pagar a los policías de la frontera, a los trescientos soldados, a los funcionarios del aeropuerto y a los bomberos, tendremos que poner algún impuesto; no querríamos, pero… a ver qué remedio.

Pues nada, pondremos algún impuesto. Y para controlar el cobro y la administración de los impuestos, tendremos que montar un servicio de recaudación. Ya sé que esto significa más funcionarios y más impuestos pero… que vamos a hacerle, si queremos ser independientes no nos queda otra solución.

Acaba de ocurrírseme que como Horcajo es un lugar fresquito y agradable en verano, y además un merece la pena visitarse, deberíamos fomentar el turismo, amén de trabajar en la agricultura y la ganadería, que es lo que hay aquí. ¿…Y cómo van a venir turistas, si no saben que existimos?… Pues nada, crearemos un Departamento de Turismo que se ocupe de la propaganda y difusión de nuestras excelencias turísticas. Yo creo que con otros veinte o veinticinco funcionarios, tendremos suficiente. Y si hay que poner más, se ponen, total, lo único que hay que hacer es aumentar los impuestos.

De momento, y para no liarnos, vamos a hacer cuentas. Por encima, más o menos, necesitaremos 550 funcionarios, que a 15.000 euros de sueldo anual de promedio, salen 8 millones y cuarto de euros; pero para el mantenimiento del aeropuerto, de la carretera (solo el trozo entre la frontera con Valdehijaderos y la de Colmenar, la gasolina para los coches de los bomberos, el mantenimiento del alcantarillado, el alumbrado público y las balas de los soldados, vamos a necesitar otros 200.000 euros por lo menos.

Total, que necesitamos, prácticamente, 8 millones y medio de euros al año para independizarnos. Así que, dividido entre mil habitantes (incluidos los funcionarios, que también pagan), salimos a algo más de 10.500 euros cada uno. A los funcionarios, para vivir, les van a quedar 375 euros al mes a cada uno.

Los otros 250 habitantes no funcionarios, tendrán que buscarse la vida, pero eso no les evitará tener que contribuir con sus 875 euros cada mes a los gastos de nuestra nueva Nación de Horcajo de Montemayor. Al fin y al cabo, el que algo quiere… algo le cuesta.

Al principio les decía que ahora en Agosto, voy a hablar con unos cuantos vecinos de mi pueblo para convencerles de que nos independicemos, pero… creo que a la vista de mis cálculos, lo voy a pensar más despacio; no está el horno para bollos.

Eso sí, si le sirven mis especulaciones, puede Ud. proponérselo a los vecinos de su pueblo; incluso a los de su calle. Si, como dicen esos tuercebotas, todos tenemos el derecho de autodeterminación, llevémoslo hasta sus últimas consecuencias. Al fin y al cabo, es lo que nos falta para ser una auténtica nación de locos (o de bobos, que para el caso es lo mismo).

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Carta a Doña Gabriela Bustelo

Estimada Señora:

Vaya por delante que soy un ferviente admirador de su estilo periodístico y literario y que, lamentablemente para mí, no tengo el honor ni el placer de conocerla personalmente. No obstante ello, devoro con fruición todo lo que llega a mi conocimiento y que Ud. escribe.

Pero esta vez, quizá porque sea lo último que he leído relativo a la situación de España y a lo que puede avecinársenos, voy a permitirme hacer una crítica, espero que constructiva, de su artículo de Vozpópuli que, bajo el título de “El liquidador y su discípulo” ha publicado y que cualquier lector puede encontrar en http://vozpopuli.com/blogs/7381-gabriela-bustelo-el-liquidador-y-su-discipulo.

Espero y ruego su perdón por ello pero, es que a estas alturas, ya se cansa uno de tanto comentario que toda clase de intelectuales pronuncia a través de los medios de comunicación y de las redes sociales. Y no solo los intelectuales de bien, sino que son innumerables los españoles que no hacen otra cosa que lamentarse por este circo en que se ha convertido la vida política española en la que, al parecer, todo vale.

Y no lo digo, admirada señora Bustelo porque no tengan razón, que la tienen. Lo digo porque me da la impresión de que este país de nuestros amores y desdichas se ha convertido en un país de quejumbrosos (y quejumbrosas, que diría un izquierdista de pro), que no hacen otra cosa que lamentarse y augurar a los españoles todos los males habidos y por haber.

Pero mi discrepancia no se funda en que no opine lo mismo que todos estos compatriotas a los que me he referido. No.

Mi desacuerdo estriba en que, como solo algunos señalan, buena parte de las causas de este indefinible estado en que nos encontramos se debe a este estado catatónico en que se encuentran sumidos buena parte de los españoles, que contemplan absortos como va pasando el tiempo y la situación política no solo no se aclara, sino cada vez se encuentra más confusa y compleja.

Y está bien señalar lo que, a juicio de cada cual sucede, pero esto solo resuelve una pequeña parte del problema. Porque, Señora Bustelo, a mi juicio esto no se va a resolver solo opinando. Esta deteriorada situación en que nos hallamos va mutando poco a poco hacia otra que nadie se atreve a definir, y para llegar a esa conclusión no hace falta haber estudiado en Salamanca (que suele decirse).

Admirada señora Bustelo, yo también creo como Ud. y como muchos millares de españoles que esto no se arregla fácilmente y, con las mismas, que cada día que pase sin haber iniciado un proceso de profunda catarsis en nuestro sistema de gobierno, no solo no llegaremos a ningún lugar deseable, sino que nos alejaremos definitivamente de todos ellos.

Y es por ello que me permito sugerirle, con todo el respeto del mundo, que ese artículo suyo a que me refiero anteriormente, que comienza proponiendo a los lectores un pequeño test de memoria política lo reitere Ud., pero proponiendo un pequeño test de conciencia política y pregunte a sus innumerables seguidores qué han hecho o hacen para contribuir a corregir esta deriva. Porque, como le digo, la sensación que se percibe es que buena parte del mundo denuncia, se lamenta y se asusta de la actual y de la futura situación de lo que fue nuestra España y que, como ya algún nefasto personaje auguró, no la conoce ya ni la madre que la parió.

A los niños de hace muchos años nos enseñaban que, para que se nos perdonen nuestros pecados deben producirse en nuestro interior tres acciones consecutivas: examen de conciencia, dolor de corazón y propósito de enmienda; no es suficiente con el reconocimiento de la culpa y, mucho menos con no asumirla siquiera y considerar, como el que echa balones fuera, que son los otros los responsables. Así pues, amiga mía que desearía que fuera, súmese al grupo de los que intentamos a toda costa frenar y enmendar el rumbo de este país que, hace tiempo, ocupaba buena parte de la extensión del planeta.

Respetuosamente, beso su mano.

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Jirones de felicidad

Yo creo que eso es la vida: jirones de felicidad que vamos dejando aquí y allá.

Cuando miramos hacia atrás, nuestra vida, cada vez más, se va refugiando en los recuerdos. Pero solo en los recuerdos felices, en aquellos momentos gloriosos que deseábamos que no terminaran, pero que llegaron a su fin.

Nuestro gran poeta Antonio Machado, recordaba en sus versos que: mi infancia, son recuerdos de un patio de Sevilla…

Y, ciertamente, como pesan aquellos recuerdos… afortunadamente. Y cada uno tiene los suyos.

Hoy, mirando en derredor mío, me pregunto si todo esto que nos está pasando en España es culpa de que hay gente que carece de recuerdos; que no ha dejado jirones de felicidad anteriormente y ahora busca rellenar ese hueco con jirones de rencor, de un rencor que no alcanzo a explicarme.

Yo no viví la guerra civil, pero no querría encontrarme en otra. Sin embargo, el destino es terco; y parece que no tuviéramos otra forma de zanjar las mil diferencias que nos separan, y que siempre nos separarán, que la confrontación violenta.

Después de que todos los que participaron en aquella guerra civil hayan fallecido, o estén cercanos a ello, aparecen en nuestro horizonte otros mil jinetes del apocalipsis que pretenden sacarnos de no sé qué penurias, para hundirnos, realmente, en el pozo de las miserias.

Amigos y compatriotas; aun siendo consciente de que este grito de lamento-rebeldía tiene pocas posibilidades de éxito, como un español mas os invito a que hagáis de vuestra vida un sencillo recordar el pasado. Solo tenéis que aplicar, como si de una piedra de toque se tratara, una reflexión a todo esto que nos está sucediendo. Y la reflexión es simple: ¿En qué te beneficia a tí y a los tuyos lo que te proponen?.

Tal y como yo lo veo, cada día vamos dejando menos jirones de felicidad en nuestra vida.

¿Y es esto bueno?.

Contéstatelo tú mismo… ¿Has dejado jirones de felicidad…?

Si no lo sabes, pregúntame; te contestaré cómo lo hago yo… por si te sirve.

Mi dirección de correo electrónico es: ignacio@nosotrosytu.es

 

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¿Necesitamos un gobierno?

Ciertamente, dicen que hay un gobierno en funciones, que nunca he sabido muy bien qué es porque, aparentemente, son unos cuantos españoles cobrando y sin hacer nada (como casi siempre).

La realidad es que, desde que se produjeron las últimas elecciones, llevamos casi dos meses sin que haya gobernantes. Afortunadamente, tenemos una Administración del Estado que sigue funcionando. Gracias a ello, tenemos policías, médicos, bomberos, jueces, profesores… que no necesitan que haya un gobierno para seguir cumpliendo con su labor.

Pero, yo me pregunto, ¿Qué pasa con los políticos (y políticas) del Estado, que siguen cobrando sin que haya gobierno. Un ejemplo: los cerca de 700 diputados y senadores, recientemente elegidos en las últimas elecciones, me imagino que habrán cobrado sus estipendios en diciembre y enero, sin dar un palo al agua ¿o no?.

Trasládense Uds. a una empresa, en la que contratan a una serie de empleados y empiezan a cobrar desde el primer día, por supuesto, pero que por H o por B, no los ponen a trabajar y están tranquilamente en su casa, posiblemente rezando porque no toquen el tema, para seguir cobrando. Por supuesto, si la empresa no fuera de Ud., que tiene la paciencia de leer esto, le importaría lo mismo que a mí, o sea, un bledo (que es lo que suele decirse).

Pero ahora, al contrario, imagine que esto sucede en la empresa en la que Ud. trabaja o tiene alguna participación. ¿Seguiría incólume?.

Y la cuestión es que, mientras esta panda de impresentables sigue con sus negociaciones y sus cosas, nosotros seguimos pagando sus veleidades. ¿Hasta cuando?

Ya lo he señalado en otras ocasiones, pero creo que estos versos que algunos atribuyen a Martin Niemöller y otros a Bertolt Brecht, siguen siendo actuales; por supuesto con el correspondiente cambio de sustantivos, y sin entrar en discusiones acerca de su autor:

Cuando los nazis vinieron a por los comunistas

guardé silencio,

porque yo no soy comunista

Luego, cuando vinieron a por los gitanos

tampoco hice nada,

porque no soy gitano

Mas tarde, cuando vinieron a buscar a los homosexuales

no protesté,

porque tampoco soy homosexual

Y cuando vinieron a llevarse a los judíos

tampoco hice nada,

porque yo no soy judío

Al final, cuando vinieron a por mí,

me rebelé,

pero ya era tarde.

 

Y yo, un simple español, me pregunto una cosa, ¿Qué es lo que hace falta para que reaccionéis?

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NOSOTROS

nosotros copia - copiaEn la lengua española existen seis pronombres personales para referir se a las personas que intervienen en alguna acción, y que sustituyen a sus propios nombres. Así, cuando se refieren a una sola persona, empleamos el Yo, Tú y Él que los sajones reducen a solo dos: Yo y los demás, que ellos denominan You.

De todos los pronombres, posiblemente el más social sea el de Nosotros, porque se refiere a uno mismo y todos los demás.

Cuando, a finales de 2.014 nos decidimos a fundar un partido político, que expresara lo que la mayoría de los españoles desean, alguien del grupo fundador sugirió denominarlo NOSOTROS, porque en este pronombre cabemos todos; eso sí, todos los que nos sentimos solidarios con los demás y en posesión de una razonable cantidad de sentido común.

Pero, alguno de los fundadores señaló que fuera de NOSOTROS quedaban muchos otros españoles que, por diversas circunstancias carecían de alguna de aquellas dos virtudes. Por eso, decidimos denominar al partido NOSOTROS y TU, añadiendo aquel lema de: “Sin dejar de ser tú mismo, conviértete en NOSOTROS”

Luego vino esa historia del logotipo y a otro se le ocurrió representar al partido por un grupo de perfiles de personas coloreadas de tal forma que representara la multitud de opiniones, razas y perfiles que conforman la población de un país.

Después, por aquello de buscarle tres pies al gato, empezaron a aparecer opiniones (bienvenidas sean todas) acerca de los colores y la propia sustantivación de la denominación.

En lo que se refiere a los colores, muchos señalaron que esos eran los de la bandera gay.

Es posible que haya una cierta similitud, pero en eso se queda porque en este partido caben todos los españoles, con la única condición de que no sean antipatriotas. Porque lo importante para convivir pacíficamente en sociedad, no es la condición u orientaciones sexuales de las personas que la integran, sino el respeto de cada uno a los demás; ese respeto que los políticos y miembros de la Administración del Estado nos exigen que les manifestemos, pero que muchos de ellos no nos tienen a los administrados.

También se ha comparado, por parte de algunos, la similitud de colores con los de la bandera republicana que, cada vez con más saña, nos rebozan los facinerosos por la cara con harta frecuencia. Pues tampoco tiene nada que ver, al igual que el arco iris no es ni republicano ni gay.

Pero tampoco hay problema alguno en ello, el logotipo, el nombre y la coloración no son más que artificios que, en modo alguno, representan nuestra forma de pensar. Por ello, si hay que modificarlos… se modifica. Solamente tienen que decidirlo así la mayoría de nuestros afiliados. Y esas son todas las posibilidades de cambio porque, a diferencia de Marx (Groucho) y de buena parte de los que viven hoy de la política, no tenemos otros principios para cambiarlos a conveniencia.

Y, entre nuestros principios está el de que nuestro país no puede prosperar si solamente nos dedicamos a gastar. Por eso pretendemos conseguir que se obligue a los gobernantes a que reduzcan de forma paulatina el gasto y la deuda públicos; como pretendemos que los que nos gobiernen sean personas con preparación y probada sensatez y no una sarta de titiriteros como los que nos amenazan ahora con quedarse con los cuatro cuartos que nos quedan; y como anhelamos empezar a recuperar los valores morales y sociales que hemos ido dejando a jirones en este peregrinaje de los últimos 40 años y, finalmente, como intentamos acomodarnos al siglo XXI en el que nos encontramos, y no retroceder al XIX como se empeñan una panda de bobos.

Así que, si no te gusta nuestro logotipo… lo cambiamos; si no te agrada nuestra denominación, la sustituimos por la que sea del agrado de la mayoría, pero si no te gustan nuestros principios, NOSOTROS no tenemos otros.

www.nosotrosytu.es

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El derecho a decidir

BandoleroEl gallinero político ha incrementado en su vocinglero proceder, su obsesión por el derecho a decidir.

Y lo hacen sin pudor alguno; pienso que deben tomarnos a todos los españoles por papanatas y, erre que erre, ahora han transformado su discurso, incluyendo esta cuestión en eso que todo el mundo snob ha dado en llamar las líneas rojas. Ignoro qué es esto de las líneas rojas, a no ser que, por el color, se refieran a algo patrimonio de la izquierda.

La cuestión es que, con matices, por una vez voy a darle la razón a esta panda de badulaques. Sería incongruente con mi idea de que el Estado debe proteger a ultranza los derechos a la libertad, a la vida y a la propiedad (lícitamente adquirida) de sus nacionales, con que negara el derecho a decidir de cada uno de ellos.

Pero claro, y ahí vienen los matices, ese derecho a decidir que ha de encajarse en el derecho supremo a la libertad, ha de referirse al derecho a decidir sobre aquello que, realmente, le pertenezca a cada uno; lo contrario, obviamente, sería opuesto al derecho de libertad y de propiedad de los demás y, de bendecirlo el Estado, estaría amparando una ilicitud. A no ser que, el Estado considere también que, en aras de ese derecho a decidir, las leyes han de proteger el derecho a decidir de los ladrones, pongo por caso. Porque el amigo de lo ajeno, lo único que hace es decidir hacer suyos los bienes ajenos.

En lo que se refiere a decidir acerca de la independencia, creo que hemos de considerarlo de forma semejante y, por eso, puedo admitir que cada uno de los españoles tendría que disponer libremente del derecho a decidir acerca de su independencia, de su autodeterminación. Y, ahora, vamos al caso. Si asumimos como válido para un puñado de individuos (e individuas, que diría un socialista), su derecho a separarse del resto, también habremos de admitir el derecho de los demás españoles a hacer lo mismo.

Porque ese derecho que invocan los individuos de marras, representa la obligación de hacerlo para todos los demás, tal y como plantean sus exigencias. Naturalmente, cualquier persona normal se preguntará por qué el ejercicio de ese invocado derecho de autodeterminación, ha de convertirse en una imposición para los que no lo desean.

Pero lo más chocante es que, en la configuración autodeterminante, la exigencia del derecho se independencia de esos peculiares personajes viene acompañada de la cesión a ellos de todos los territorios y propiedades a que alcance, geográficamente, la segregación.

Por un lado, habrá de preguntarse si el derecho a decidir sobre la independencia, ha de referirse, como señalaba más arriba, a las propiedades mobiliarias o inmobiliarias de cada cual, dado que la principal característica de una nación es la titularidad de una tierra, sin la cual, es difícil imaginar la existencia de un país. Si esto fuese así, antes de plantear una cuestión semejante, los promotores deberían realizar un inventario de sus propiedades que son, en definitiva, el objeto de la emancipación, y plantear sobre ello su pretensión.

Porque, no nos engañemos, amigos, lo que pretende esta partida de bandoleros es quedarse con una parte importante de terreno español sin dar un palo al agua. Quedarse con una parte de la geografía que a otros españoles anteriores a nosotros les costó su sangre el evitar que se lo quedaran otros invasores.

Con esto del buenismo, hemos ido cediendo y cediendo ante los desarrapados y, no les sorprenda a Uds. que a los delincuentes habituales se les ocurra fundar un partido, presentarse al gobierno y, habida cuenta lo numeroso de sus huestes, nos gobiernen a las víctimas. Al fin y al cabo, casi viene siendo ya de esa manera.

Por eso estoy de acuerdo con los independentistas. Pero que vayan a independizarse a cualquier país árabe de los que tanto les gustan y que se queden con aquel territorio.

Señoras y señores, nos hace falta una buena mano de limpieza pero, ¿Quién empieza…?, porque los demás, igual que Ud. esperan que se lo den cocinado.

www.juntosporespaña.es

 

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Confianza y crispación

Hace casi 37 años que los políticos de la época dieron a luz nuestra actual Constitución.

En aquellos momentos, el aborto no solo estaba mal visto, además estaba proscrito. Lo digo, porque de haberse permitido, no hubiera estado mal del todo abortar este sistema constitucional que permite que cualquier zaparrastroso inicie la tarea de acabar con este país constitucional, y además la propia constitución le sostenga.

Si Ud., que lee estas líneas, ya tenía uso de razón en aquella época, estará en condiciones de compararla con esta de disparates en el que, prácticamente, todo lo contrario al sentido común está permitido.

El título, viene a cuento de que el ambiente que se respira en la calle no es nada halagüeño. Suele decirse que la cara es el espejo del alma y, a juzgar por los semblantes circunspectos que vemos a nuestro alrededor, sus almas no deben andar tampoco muy eufóricas. Y apuesten lo que Uds. quieran a que más de uno sale a contestar que el alma no existe, que eso es un invento de los curas.

Ciertamente, la confianza que era uno de los muchos valores que hemos perdido (o que han hecho desaparecer los malos), resulta fundamental para una convivencia sana y pacífica.

Y como más vale una imagen que mil palabras, les pongo un ejemplo.

Hace años, la mayor parte de las personas sentía, de forma innata, una proyección hacia la solidaridad para con los demás; si Ud. quiere llamarlo caridad, también vale aunque suena peor. Aunque me llamen carca, recuerdo viajes en tren (los trenes no eran como los de ahora), en que un pasajero abría su cesta de comida, la compartía con todos los demás y se quedaba encantado con que se la aceptaran. Y la sensación de agrado que invadía a los gorrones era inigualable.

En cambio hoy, aquello de la solidaridad se llama impuesto. Da igual sobre qué o con que motivo, pero la solidaridad se la imponen a Ud. Ya no tiene la sensación de hacer algo por los demás, porque le agrada y porque se lo dicta su conciencia. Ahora se lo dicta una ley y lo hace porque en caso contrario le sancionan.

Aquella confianza que teníamos todos, en aquella época mucho más miserable que esta, ha desaparecido. Se ha evaporado esnifada por estas generaciones de políticos y vividores que no tienen límite en su avaricia.

Y, es que yo creo, hemos cambiado la confianza en el ser humano por la crispación contra él. Ahora, el que dice ser pobre es enemigo furibundo de los que cree ricos; y el que aún no ha engrosado la lista de los pobres, mira aviesamente a aquellos que vienen a destrozar el esfuerzo de toda su vida.

Yo me pregunto Quo Vadis, ¿hacia dónde vamos?. Porque esto no tiene pinta de llegar a ningún sitio razonable.

Podemos seguir despotricando contra todo lo que se mueva, pero… ¿sirve eso para algo?.

Aquí les dejo un video un poco antiguo, pero que, a mi forma de pensar, sigue vigente.

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¿Alteración psico-física, vicio o depravación?

Bandera gayRaro es el día en que, a través de la mensajería de Facebook, no me llega algún mensaje incendiario de amor y pasión. Ya ven… a mis cincuenta y tantos.

Hasta aquí, nada anormal; porque dicho sin ambages, uno ha tenido sus éxitos…

La cuestión que me preocupa es qué habré hecho yo para merecer esto. Porque esos mensajes, para mi desconsuelo, no me los envía ninguna dama. ¡¡¡Oiga, que son de tíos…!!!.

Me he mirado al espejo, a ver si descubro alguna pista… alguna razón de este aparente atractivo mío para los machos. Y he llegado a la conclusión de que, como no entiendo de hombres, nunca conoceré el tipo de mis feromonas, que poco deben funcionar para el sexo opuesto, porque no hay fémina que me soporte.

El caso es que, como en este domingo 17 de enero del año del disparate político, a las 4 de la tarde, no tengo muchas ganas de hacer otra cosa, me he puesto a buscar en el diccionario, que es el primer sitio al que siempre acudo cuando no tengo clara una idea o un vocablo.

Y como el término habitual para denominar a este tipo de humanos es Gay, me he ido a buscar un diccionario al que le tengo cariño. Es un Ramón Sopena de 1.967.

Y… sorpresa. Esa palabreja no viene. Así que he asido otro de Grijalbo de 1.990 (digo asido y no cogido, por si esto lo lee alguien sudamericano).

Coño, pues tampoco viene.

Y debe ser cierto aquello de que a la tercera va la vencida, porque en el María Moliner de 2.008 sí que aparecen, escuetamente, dos definiciones: Homosexual y Homosexual masculino.

Claro que, para este viaje, no necesitaba alforjas. Así que, erre que erre, que diría el inefable Don Paco Martínez Soria, he seguido indagando.

Por supuesto, ya que la palabreja es sajona, aunque ya esté incorporada al diccionario de la RAE, me he dirigido a un diccionario inglés-español (ya no hago más publicidad de marca de diccionarios). Y, solamente hay dos equivalencias al castellano: Homosexual y alegre.

Para concluir el ciclo, he buscado homosexual otra vez en los diccionarios españoles y, ¡¡¡ Albricias…!!! ¡¡¡ Ahora lo entiendo todo…!!!. Sobre todo, cuando me he ido al de sinónimos de Espasa, en el que figuran las siguientes acepciones: bujarrón, sodomita, marica, maricón, sarasa, afeminado.

En otras palabras; que en contra de lo natural, a este tipo de individuos lo que les gusta es montárselo con los de su misma especie; puestos a suponer, con los de su misma especie que también son bujarrones, sodomitas, sarasas, afeminados, maricas o maricones (realmente no sé qué diferencia hay entre estas dos últimas especies).

Y, ahora en serio, la cuestión es que durante los últimos años, nuestras fuerzas políticas se han embarcado en una guerra de protección de estas especies, como si se tratara de rara avis en peligro de extinción. Y de esa forma, ahora pueden casarse, adoptar hijos (de momento la ciencia no ha conseguido que los tengan propios), incluso parece que es pecado despotricar contra ellos (artículos 14 y alguno más de la Constitución Española).

Yo, sin embargo, me he puesto a pensar, porque es un domingo del año del disparate político, en que esta particularidad de un ¿hombre?, se debe a tres posibles causas: Una alteración psico-física de la persona, el vicio por la desviación sexual o, simplemente es una forma de depravación de la personalidad, de difícil averiguación.

Y como el mundillo político español está lleno de bujarrones, sodomitas, sarasas, afeminados, maricas y maricones, hasta el punto de que siendo normalito, como creía que era yo mismo hasta el día de hoy, es un freno para tener el respeto del Estado, les doy mi opinión.

Si el invertido lo es por razón natural, genética o no, opino que merece la máxima protección de la sociedad y del Estado porque, no siendo culpa suya, y tratándose de algo antinatural como cualquier otra enfermedad, la sociedad y el Estado deben velar por la salud y el restablecimiento de sus nacionales. Otra cosa es que se les dote de privilegios especiales frente a los demás ciudadanos, en cuyo caso, la cosa cambia.

Pero, puede darse el caso de que esa pretendida alteración no lo sea sino que, en realidad, se trate de un hartazgo de sensaciones sexuales habituales y, con ello, se busque experimentar otras desconocidas o que conocidas, resulten más esnob que las naturales. Y que conste que conozco a más de uno, que se hace pasar por maricón para conseguir empalmar conversación con una mujer; parece que eso puede tener resultado.

La cuestión es que, aunque el forzamiento de la voluntad sexual, cuando se trata de una mujer, se encuentra enormemente protegido por la Ley, incluso la Penal, cuando se trata de un hombre, que yo sepa, n’a de n’a.

Incluso, se me ocurre que, al igual que muchos delincuentes comunes se visten con los ropajes del terrorista para conseguir un tratamiento diferenciado en la aplicación de la Ley, también habrá muchos bujarrones que se presentan como enfermos, que sufren de esa desviación sin desearlo, cuando ellos mismo son conscientes de que únicamente son viciosos o depravados sexuales.

En conclusión, si tú que lees esto te sientes aludido, no pierdas el tiempo conmigo y deja de requebrarme valiéndote del anonimato de Facebook. Te irá mucho mejor metiéndote en política. Allí tienes un montón de bujarrones con los que disfrutar. Y, además, te darán un montón de pasta por jodernos a la gente normal.

José Ignacio Sánchez Rubio

ignacio@nosotrosytu.es

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